Tecnología

Lógica dominante de la universidad peruana

0

El sistema universitario peruano ha colapsado, sin dudas, todos estamos de acuerdo al respecto. Sabemos que el actual sistema debemos cambiarlo, que urge hacer las reformas necesarias para que una institución tan importante, como es la universidad, cumpla con uno de sus objetivos fundamentales, como es el formar profesionales capaces, y que a su vez sea el centro de investigación y desarrollo de proyectos cuyos efectos tengan un impacto positivo en la comunidad.Urge que el sistema universitario sea el adalid de la ciencia y tecnología que hoy necesita consolidar el país, para desde allí proyectar un plan de desarrollo nacional, es decir, la ciencia y la tecnología deberían ser una actividad transversal de las diversas actividades económicas y productivas.

Casi siempre nos hacemos las siguientes preguntas:

1) ¿Por qué las universidades encuentran tan difícil cambiar?

2) ¿Por qué las universidades ven el cambio en el ambiente, pero no son capaces de actuar?

Esto es lo que se conoce como la lógica dominante, que se define como “la forma en la que los directivos entienden el negocio y toman sus decisiones básicas sobre la asignación de recursos” (Prahalad y Bettis 1986: 490).

“La lógica dominante se forma mediante esquemas de participación, mapas cognitivos o esquemas mentales que fueron determinados por las experiencias previas de los directivos. En este momento habría que añadirle ‘estructura de creencias’ y ‘marcos de referencia’, como aspectos íntimos de la lógica dominante”.

Esquemáticamente, vemos la lógica dominante como un filtro de información que se muestra como un embudo. La atención de la organización se centra solo sobre datos que se juzgan relevantes por la lógica dominante, los demás datos son ignorados.

Los datos relevantes son filtrados por la lógica dominante y los procedimientos analíticos que los directivos usan para ayudar al desarrollo de la estrategia. Estos datos filtrados se incorporan a la estrategia, los sistemas, los valores, las expectativas y el refuerzo del comportamiento de la organización.

Analizando el sistema universitario, podemos ver que hay aspectos fundamentales que se deben cambiar:

– La administración estratégica del recurso humano. Al respecto se debe tener en cuenta la planificación, reclutamiento, selección, socialización, capacitación y desarrollo, evaluación y desempeño, transferencias, promociones o despidos. En la actualidad no se manejan criterios técnicos.

– El plan de inversiones que tengan un impacto en el crecimiento de la infraestructura física, académica y cultural.

– El proceso de investigación urge desarrollar una actividad seria profesional para optimizar esta actividad.

– Mejoramiento en el proceso de selección de alumnos.

– Generación de recursos propios y fuentes de financiamiento.

– Acreditación de las escuelas profesionales.

– Entender que en el proceso administrativo de la universidad está el aspecto académico, investigación y el aspecto administrativo. Que es necesario consolidar la actividad administrativa dando a las diversas autoridades, como rectores, decanos y directores, una formación en el aspecto administrativo para que puedan realizar con éxito sus funciones.

– La interrelación entre la universidad y la sociedad es muy pobre. En la actualidad hay pocos proyectos que estén realizando las universidades de manera conjunta con la sociedad.

– Los profesores perciben salarios muy bajos, lo cual los obliga a trabajar en diversas universidades, lo que va en desmedro de su actualización profesional.

Definitivamente, para plantear cambios sustanciales en la conducción estratégica de nuestras universidades debemos empezar un proceso de desaprendizaje, que nos permita retirar las viejas estrategias y las actitudes que nos inducen a realizar actividades que resultan contraproducentes para el desarrollo académico y administrativo.

El aprendizaje y el desaprendizaje forman parte de la necesidad de cambio de la lógica dominante.

El sistema universitario debe responder a una política de Estado, en la que el Gobierno mantenga una actitud vigilante de la calidad educativa, del manejo adecuado de los recursos financieros, de la capacidad de absorción de los profesionales por parte del mercado laboral.

Lograr una interrelación en el sistema educativo que logre integrar los diversos niveles de educación desde la básica hasta la universitaria, pasando por la secundaría y la técnica. La creación de nuevas universidades debe ser rigurosamente analizada, no se pueden crear más universidades cuando no existe capacidad para financiar su funcionamiento, donde escasea el recurso humano para que trabajen como profesores universitarios y que estos a su vez garanticen un nivel mínimo de calidad educativa.

Hoy encontramos universidades públicas, privadas sin fines de lucro, y las privadas con carácter de sociedad anónima. Aquí encontramos diferentes niveles de calidad educativa, niveles de pensiones diametralmente desiguales. El común denominador en ellas es el desorden, las mismas carreras tienen diferentes planes de estudios, diversas exigencias académicas y, sobre todo, diferentes niveles de pensiones. El sistema universitario necesita urgentemente sacudirse de sus viejos dogmas, de pensamientos y de la misma forma de hacer las cosas. Urge un cambio total, que sea espectacular y radical.

Por: Mesías Guevara Amasifuén Congresista de la República

Seguridad ciudadana, tarea de todos

0

La inseguridad ciudadana es uno de los problemas más graves que enfrenta nuestra sociedad. La Ley N° 27933, Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (Sinasec), estableció la creación de comités regionales, provinciales y distritales de seguridad ciudadana, en los cuales participan representantes de los sectores Educación, Salud, Poder Judicial, Ministerio Público y de la Defensoría del Pueblo, así como representantes de las juntas vecinales y de las rondas campesinas.

De acuerdo con la Ley del Sinasec, estos comités deben presentar sus planes de seguridad ciudadana sobre la base del Plan Nacional aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec).

Sin embargo, al 3 de mayo de 2012, solo 23 comités distritales de la región Junín presentaron sus planes de seguridad ciudadana, teniendo dicho departamento 123 distritos. Asimismo, solo seis de las nueve provincias cumplieron con presentar dichos planes.

Uno de los problemas que los alcaldes provinciales y distritales de Junín enfrentan es la falta de interés de algunos funcionarios que no asisten a las reuniones de sus comités, frustrando la consolidación de los mismos y la aprobación de los planes de seguridad ciudadana.

¿Podemos vivir seguros con tan bajo nivel de compromiso y cumplimiento de la ley? Creemos que no. Por estas razones, hacemos uso de nuestras atribuciones de control político de las actividades de las autoridades del Estado para lograr que se cumpla con implementar los comités y planes de seguridad ciudadana.

En Junín, según la Encuesta Nacional de Programas Estratégicos 2010 del INEI, el porcentaje de la población víctima de algún evento contra su seguridad es de 51 por ciento.

De acuerdo con la misma fuente, la percepción de inseguridad entre la población mayor de 15 años es de 74%.

Como planteó el secretario técnico del Conasec, teniente general PNP (r) Eduardo Pérez Rocha, en el Primer Encuentro Regional del Servicio de Serenazgo de Junín, evento que fue organizado por este despacho en la ciudad de Huancayo el pasado 27 de abril; los alcaldes, como presidentes de sus comités de seguridad ciudadana, pueden denunciar por omisión de funciones, de acuerdo con el artículo 377° del Código Penal, a los funcionarios que no asistan a las sesiones de los comités de seguridad ciudadana.

Las leyes están dadas y son claras. Por eso, como congresista de la República, continuaré fiscalizando a las autoridades.

Por: Johnny Cárdenas Cerrón Congresista de la República

Los viajes presidenciales

0

La política exterior no suele ser bien entendida por ciertos medios de comunicación, algunos sectores políticos y parte considerable de la ciudadanía.

Este problema se agrava en nuestro país debido a la perspectiva predominantemente provinciana de sus élites, lo cual significa que no se suele comprender en su verdadera dimensión y en sus proyecciones la racionalidad que conduce las políticas que ejecuta Torre Tagle.

Quienes hemos tenido vinculaciones con la política exterior, como el autor de estas líneas (1), podemos comprender que los viajes oficiales del Presidente de la República al exterior, como el realizado a Japón y Corea, constituyen asuntos de interés nacional.

En este caso, tenemos que los países de Asia –situados al otro extremo del Pacífico– son aquellos que, en la actual coyuntura, poseen un mayor dinamismo, sus economías crecen más de prisa y sus enormes poblaciones son mercados potenciales gigantescos para nuestras exportaciones, del mismo modo que sus capitales acumulados durante décadas de rápido desarrollo pueden ser invertidos en nuestras tierras.

Por tanto, al margen de juicios mezquinos y carentes de visión profunda, al Perú le interesa mejorar sus vínculos con Asia, y para ello los viajes presidenciales constituyen un elemento de suma importancia.

Un viaje de ese tipo se planifica con meses de anticipación y no puede cambiarse debido a nuestros problemas. Si modificamos nuestra agenda de política exterior debido a que los subversivos nos lo imponen, daríamos una imagen de país inestable y poco serio, y ello nos perjudicaría como país.

En consecuencia, acontecimientos de política exterior que son planificados en detalle con una agenda anticipada deben cumplirse porque mostramos que somos un país estable y maduro que cumple sus compromisos.

En nuestro país predomina, lamentablemente, una lógica que se centra en lo coyuntural y que, además, no entiende nada de política exterior.

Para esa manera de pensar, los viajes de presidentes y ministros son “paseos”, una especie de vacaciones pagadas por el Estado cuyo eje son las ceremonias, almuerzos, comidas y brindis, todo ello acompañado por actos protocolares y alojamientos en hoteles de lujo.

Ver así las cosas es creer que la caricatura expresa los rasgos reales de un rostro. Esas cosas existen, pero lo importante es lo que se discute y los acuerdos a los que se llega. No comprender esto es ignorar la esencia del trabajo diplomático.

El asunto del VRAE es importante, todos lo sabemos, pero no puede paralizar la política exterior del gobierno. Ello significaría una victoria para quienes luchan contra el estado de derecho y la democracia.

(1) El autor fue profesor de la Academia Diplomática y director de prensa del Ministerio de RR EE.

Por: César Arias Quincot Periodista y licenciado en historia

Del significado de “feminicidio”

0

y su consideración como elemento subjetivo distinto al dolo 

Desde que se ha introducido el término feminicidio en nuestro Código penal, se ha escrito y debatido sobre su necesaria inclusión al considerarse un grave problema de violencia extrema que vienen enfrentando las mujeres a manos de sus parejas , que se diferencia de los delitos de homicidio o parricidio. La diferencia, como veremos, radica en la resolución criminal necesaria, que categóricamente aparta al feminicidio de ser considerado como un mero hecho típico de violencia intrafamiliar conforme al Texto Único Ordenado de la Ley n° 26260.

La Real Academia de la Lengua no brinda un significado para la palabra “feminicidio” pero desde el derecho y a nivel internacional el feminicidio es definido como “la muerte violenta de mujeres (asesinato, homicidio o parricidio), por el hecho de ser mujeres y constituye la mayor violación a los derechos humanos de las mujeres y el más grave delito de violencia contra las mujeres”.

Diana Russell señala que varias son las conductas lesivas hacia la mujer que se pueden ser calificadas en teoría como feminicidio. Así tenemos una gran variedad de conductas que resultan en muerte, ya sea por violación sexual, tortura, esclavitud sexual (particularmente, prostitución), incesto y abuso sexual infantil, agresión psicológica, hostigamiento sexual (a través del teléfono, en las calles, en la oficina, en el aula de clase), mutilación genital (cliteridectomía, escisión e infibulación), operaciones ginecológicas innecesarias, heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada (por la criminalización de la anticoncepción y el aborto), la psicocirugía, la denegación de alimentos en algunas culturas y otras mutilaciones en nombre de la belleza. Agrega Russell que finalmente se conceptúa como feminicidio “el asesinato de mujeres por hombres, por ser mujeres”. Esto último debe ser la base para que se entienda la real dimensión del feminicidio. Pues que la determinación homicida se fundamente en el hecho de que la víctima sea mujer (y se desempeñe como tal) comporta un elemento subjetivo a valorar muy importante para comprender la antijuridicidad del hecho. Este elemento se traduce en esa situación de desventaja estructural en la que se encuentra la mujer víctima frente al varón agresor que es parte de la sociedad patriarcal, si tomamos en cuenta lo señalado por Russell.

Ahora bien, la ley n° 29819, publicada en el diario oficial “El Peruano” el 27 de diciembre de 2011, modificó el art. 107 del Código penal y que quedó redactado de la siguiente manera:

Artículo 107. Parricidio/Feminicidio.

El que, a sabiendas, mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, a quien es o ha sido su cónyuge, su conviviente, o con quien esté sosteniendo o haya sostenido una relación análoga será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años.

La pena privativa de libertad será no menor de veinticinco años, cuando concurran cualquiera de las circunstancias agravantes previstas en los numerales 1, 2,3 y 4 del artículo 108.

Si la víctima del delito descrito es o ha sido la cónyuge o la conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una relación análoga el delito tendrá el nombre de feminicidio.

Adviértase que apelando a un estricto análisis bajo el principio de legalidad, el artículo en comento no ha tipificado el feminicidio como delito, sino que más bien sólo ha hecho una introducción nominativa cuando la víctima es mujer. Esto, sin duda se debe a que nuestros legisladores carecen de una base teórica desde la perspectiva de género y, además, desconocimiento del origen del término, que, como hemos indicado líneas arriba, lleva la impronta de una desigualdad acentuada en la conducta desplegada del agente, quien además de matar a su victima, desea demostrar su poder hacia ella, y por ende recurre a acciones que le permiten lograr el resultado criminal (la viola antes de matarla, la descuartiza, le deja marcas personales, etc.).

Por tal motivo, es importante tener en cuenta lo sostenido por Jennie Dador , en cuanto a que la figura del feminicidio se usa por la necesidad de diferenciarle -a nivel punitivo- del homicidio simple o del homicidio calificado (asesinato). De acuerdo con Dador, esta figura lleva además un mensaje ejemplificador en la sociedad de subordinación femenina, donde el agresor mata a una mujer por considerar que su vida no tiene valor, imponiendo un poder fáctico sobre la mujer y por ende subordinación sobre ésta. Esta impronta no existe en el homicidio dirigido contra los varones . Esto quiere decir que el sujeto agresor, además de tener conciencia y voluntad de su accionar lesivo (dolo), lleva consigo la necesidad de ejercer poder por su condición de varón, sobre la mujer víctima. Esto es expresión de su auto asumida posición superior, sexista e incluso, misógina.

Rocío Villanueva Flores refuerza esta postura y señala que las mujeres pueden ser víctimas de una acción violenta al igual que los hombres. Sin embargo, hay un tipo de violencia que se dirige a ellas por su condición de mujeres, como consecuencia de su situación de subordinación fáctica con respecto a los hombres.

Por su parte, CLADEM-Perú afirma que el feminicidio, entendido como el asesinato de mujeres producto de la discriminación de género, se origina en el afán de control y dominación del cuerpo, voluntad y subjetividad de las mujeres por parte de sus agresores, quienes utilizan la violencia como un mecanismo para anular cualquier intención de autonomía en las víctimas.

Este elemento, como se advierte es distinto al dolo, hace que el tipo recientemente incluido en nuestro Código penal (art. 107), no describa apropiadamente la naturaleza de la conducta disvalorada. A pesar del esfuerzo del legislador, no se ha observado escrupulosamente el principio de legalidad penal con esta tipificación, pues no se han precisado los elementos normativos de un tipo penal de estructuración eminentemente subjetiva (la agravación de la pena no se explica a partir de la verificación del resultado, ontológicamente considerado, sino a partir de la determinación subjetiva del autor para ocasionar el resultado muerte). Promulgada la ley, corresponde ahora al desarrollo casuístico y teórico suplir esta deficiencia, sin apartarse de las garantías de mínima intervención y última ratio del derecho penal.

Así como el homicidio y el asesinato se diferencian estelarmente por la resolución criminal necesaria, evidenciada por los motivos y la forma en que se ejecuta la muerte de otro, de similar manera (pero respecto a las relaciones de género) debe entenderse la diferencia entre el disvalor penal hecho entre el homicidio y el feminicidio. Esto no se hace en el tipo básico del art. 107 del Código penal (situación que se agrava con la mera disposición legal sobre el nomen iuris de su último párrafo, que no contribuye a evidenciar la necesaria diferenciación que proponemos).

Compárese el texto del artículo modificado con el vigente y adviértase que la redacción de los actuales primer y segundo párrafos no tiene en cuenta en lo absoluto (porque no es parte de su configuración normativa, ni por consiguiente, del núcleo de antijuridicidad) la condición de mujer que tiene la víctima ni su desempeño como tal en un escenario que comprende al agresor y que lo determina a matarla. Hasta aquí es indiferente que la víctima, “su cónyuge, su conviviente, o con quien esté sosteniendo o haya sostenido una relación análoga” sea hombre o mujer, pues la relación con su victimario puede ser homosexual o heterosexual.

Esta carencia no se suple con el innecesario tercer párrafo del artículo comentado, pues de esta forma no se habilita expresamente al intérprete para contemplar ese especial componente subjetivo al que nos referimos previamente. Es evidente la implicación sobre la exigencia de lex certa, propia del principio de legalidad, y la tarea interpretativa que la ley vigente les impone a los abogados, fiscales y jueces (avalada para estos últimos por la Sentencia del Tribunal Constitucional en el Exp. n.o 0010-2002-AI/TC FFJJ 49).

Abg.da Sandra Maribel Bringas Flores

Del significado de “feminicidio”

0

y su consideración como elemento subjetivo distinto al dolo 

Desde que se ha introducido el término feminicidio en nuestro Código penal, se ha escrito y debatido sobre su necesaria inclusión al considerarse un grave problema de violencia extrema que vienen enfrentando las mujeres a manos de sus parejas , que se diferencia de los delitos de homicidio o parricidio. La diferencia, como veremos, radica en la resolución criminal necesaria, que categóricamente aparta al feminicidio de ser considerado como un mero hecho típico de violencia intrafamiliar conforme al Texto Único Ordenado de la Ley n° 26260.

La Real Academia de la Lengua no brinda un significado para la palabra “feminicidio” pero desde el derecho y a nivel internacional el feminicidio es definido como “la muerte violenta de mujeres (asesinato, homicidio o parricidio), por el hecho de ser mujeres y constituye la mayor violación a los derechos humanos de las mujeres y el más grave delito de violencia contra las mujeres”.

Diana Russell señala que varias son las conductas lesivas hacia la mujer que se pueden ser calificadas en teoría como feminicidio. Así tenemos una gran variedad de conductas que resultan en muerte, ya sea por violación sexual, tortura, esclavitud sexual (particularmente, prostitución), incesto y abuso sexual infantil, agresión psicológica, hostigamiento sexual (a través del teléfono, en las calles, en la oficina, en el aula de clase), mutilación genital (cliteridectomía, escisión e infibulación), operaciones ginecológicas innecesarias, heterosexualidad forzada, esterilización forzada, maternidad forzada (por la criminalización de la anticoncepción y el aborto), la psicocirugía, la denegación de alimentos en algunas culturas y otras mutilaciones en nombre de la belleza. Agrega Russell que finalmente se conceptúa como feminicidio “el asesinato de mujeres por hombres, por ser mujeres”. Esto último debe ser la base para que se entienda la real dimensión del feminicidio. Pues que la determinación homicida se fundamente en el hecho de que la víctima sea mujer (y se desempeñe como tal) comporta un elemento subjetivo a valorar muy importante para comprender la antijuridicidad del hecho. Este elemento se traduce en esa situación de desventaja estructural en la que se encuentra la mujer víctima frente al varón agresor que es parte de la sociedad patriarcal, si tomamos en cuenta lo señalado por Russell.

Ahora bien, la ley n° 29819, publicada en el diario oficial “El Peruano” el 27 de diciembre de 2011, modificó el art. 107 del Código penal y que quedó redactado de la siguiente manera:

Artículo 107. Parricidio/Feminicidio.

El que, a sabiendas, mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, a quien es o ha sido su cónyuge, su conviviente, o con quien esté sosteniendo o haya sostenido una relación análoga será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años.

La pena privativa de libertad será no menor de veinticinco años, cuando concurran cualquiera de las circunstancias agravantes previstas en los numerales 1, 2,3 y 4 del artículo 108.

Si la víctima del delito descrito es o ha sido la cónyuge o la conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una relación análoga el delito tendrá el nombre de feminicidio.

Adviértase que apelando a un estricto análisis bajo el principio de legalidad, el artículo en comento no ha tipificado el feminicidio como delito, sino que más bien sólo ha hecho una introducción nominativa cuando la víctima es mujer. Esto, sin duda se debe a que nuestros legisladores carecen de una base teórica desde la perspectiva de género y, además, desconocimiento del origen del término, que, como hemos indicado líneas arriba, lleva la impronta de una desigualdad acentuada en la conducta desplegada del agente, quien además de matar a su victima, desea demostrar su poder hacia ella, y por ende recurre a acciones que le permiten lograr el resultado criminal (la viola antes de matarla, la descuartiza, le deja marcas personales, etc.).

Por tal motivo, es importante tener en cuenta lo sostenido por Jennie Dador , en cuanto a que la figura del feminicidio se usa por la necesidad de diferenciarle -a nivel punitivo- del homicidio simple o del homicidio calificado (asesinato). De acuerdo con Dador, esta figura lleva además un mensaje ejemplificador en la sociedad de subordinación femenina, donde el agresor mata a una mujer por considerar que su vida no tiene valor, imponiendo un poder fáctico sobre la mujer y por ende subordinación sobre ésta. Esta impronta no existe en el homicidio dirigido contra los varones . Esto quiere decir que el sujeto agresor, además de tener conciencia y voluntad de su accionar lesivo (dolo), lleva consigo la necesidad de ejercer poder por su condición de varón, sobre la mujer víctima. Esto es expresión de su auto asumida posición superior, sexista e incluso, misógina.

Rocío Villanueva Flores refuerza esta postura y señala que las mujeres pueden ser víctimas de una acción violenta al igual que los hombres. Sin embargo, hay un tipo de violencia que se dirige a ellas por su condición de mujeres, como consecuencia de su situación de subordinación fáctica con respecto a los hombres.

Por su parte, CLADEM-Perú afirma que el feminicidio, entendido como el asesinato de mujeres producto de la discriminación de género, se origina en el afán de control y dominación del cuerpo, voluntad y subjetividad de las mujeres por parte de sus agresores, quienes utilizan la violencia como un mecanismo para anular cualquier intención de autonomía en las víctimas.

Este elemento, como se advierte es distinto al dolo, hace que el tipo recientemente incluido en nuestro Código penal (art. 107), no describa apropiadamente la naturaleza de la conducta disvalorada. A pesar del esfuerzo del legislador, no se ha observado escrupulosamente el principio de legalidad penal con esta tipificación, pues no se han precisado los elementos normativos de un tipo penal de estructuración eminentemente subjetiva (la agravación de la pena no se explica a partir de la verificación del resultado, ontológicamente considerado, sino a partir de la determinación subjetiva del autor para ocasionar el resultado muerte). Promulgada la ley, corresponde ahora al desarrollo casuístico y teórico suplir esta deficiencia, sin apartarse de las garantías de mínima intervención y última ratio del derecho penal.

Así como el homicidio y el asesinato se diferencian estelarmente por la resolución criminal necesaria, evidenciada por los motivos y la forma en que se ejecuta la muerte de otro, de similar manera (pero respecto a las relaciones de género) debe entenderse la diferencia entre el disvalor penal hecho entre el homicidio y el feminicidio. Esto no se hace en el tipo básico del art. 107 del Código penal (situación que se agrava con la mera disposición legal sobre el nomen iuris de su último párrafo, que no contribuye a evidenciar la necesaria diferenciación que proponemos).

Compárese el texto del artículo modificado con el vigente y adviértase que la redacción de los actuales primer y segundo párrafos no tiene en cuenta en lo absoluto (porque no es parte de su configuración normativa, ni por consiguiente, del núcleo de antijuridicidad) la condición de mujer que tiene la víctima ni su desempeño como tal en un escenario que comprende al agresor y que lo determina a matarla. Hasta aquí es indiferente que la víctima, “su cónyuge, su conviviente, o con quien esté sosteniendo o haya sostenido una relación análoga” sea hombre o mujer, pues la relación con su victimario puede ser homosexual o heterosexual.

Esta carencia no se suple con el innecesario tercer párrafo del artículo comentado, pues de esta forma no se habilita expresamente al intérprete para contemplar ese especial componente subjetivo al que nos referimos previamente. Es evidente la implicación sobre la exigencia de lex certa, propia del principio de legalidad, y la tarea interpretativa que la ley vigente les impone a los abogados, fiscales y jueces (avalada para estos últimos por la Sentencia del Tribunal Constitucional en el Exp. n.o 0010-2002-AI/TC FFJJ 49).

Abg.da Sandra Maribel Bringas Flores

Mi madre y Albert Camus

0

Hace algunas semanas murió mi madre. Tenía 82 años, se llamaba Teresa Josefa Jiménez Chininín, había nacido en los Andes septentrionales y era la multípara más orgullosa de Paita. Trajo al mundo 17 hijos, vio crecer a 44 nietos y 13 bisnietos.

Apenas si terminó el tercero de primaria, pero de vez en vez arremetía con sonetos del Siglo de Oro español y selectas lecturas de los clásicos griegos. Conocía de memoria extensos párrafos de El mundo es ancho y ajeno, Los ríos profundos y Matalaché.

Cierto verano en los 90, regresé a Paita después de una prolongada ausencia y llevé un casete de Mercedes Sosa, que incluía ese bello himno a la inmortalidad poética llamado Alfonsina y el mar. Cual quinceañera revoleteó por la casa y repetimos decenas de veces el dichoso canto. Era fiel devota de Alfonsina Storni, la mítica poetisa que bregó contra mil adversidades. También gustaba de los cantores populares como Isidoro “el Cholo” Berrocal y Carmencita Lara.

Imposible borrar de mi mente su encorvada figura ante las gruesas tinas de madera lavando rumas de ropa de su vasta prole. También fregaba pantalones y vestidos de encopetadas familias porteñas, por lo que recibía algunas monedas que servían para equilibrar el magro presupuesto familiar.

Ahora, cada vez que sorteo el tráfago citadino y me asalta su hondo recuerdo, repaso sus grandes lecciones de vida, los gratos momentos a su lado y un feliz descubrimiento literario que marcó mi vida.

En reiteradas ocasiones le había dicho que no quería saber nada con la mecánica, el humilde oficio que practicó mi octogenario padre.

Una vez, llegó alborozada a nuestra morada. Así habló: “Ya sé que vas a estudiar Literatura en San Marcos”, y me alcanzó un viejo libro de gruesa pasta. Era El extranjero, la notable novela del escritor y periodista francés Albert Camus, Premio Nobel de Literatura 1957. Por supuesto que nunca estudié literatura ni logré pasar la extenuante valla del examen de ingreso a la Decana de América.

Arrellanada en la añosa poltrona de mis abuelos, con la brisa marina golpeando su faz, leyó los primeros párrafos del libro: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.’ Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer”. Quedamos petrificados, quizá espoleados por el sino trágico de la separación eterna. Fue la primera vez que tuve plena conciencia de que algún día, mi madre se iría de mi lado.

Leímos la tarde entera el exquisito texto, mientras los cormoranes se dirigían en bullicioso vuelo a los algarrobos de la empedrada plaza de Armas porteña. De la radiola brotaban notas del famoso clarinetista de jazz Benny Goodman.

“Cuando muera quiero que leas El extranjero en mi tumba”, musitó, y yo respondí: “Vas a vivir 100 años, ma”. En el fondo, nunca quise renunciar a la idea de que ella pasaría sin tropiezos la centuria. Los últimos 20 años vivimos separados, pero hablábamos casi todos los días gracias a la magia de Bell. Yo viajo a Paita casi seguido. Justo en una de aquellas visitas la observé decaída y afligida. Un raro frío agredió mi alma.

Este será el primer segundo domingo de mayo que lo pasaré sin ella. No sé cómo reaccionaré cuando llame a la casa familiar y al otro lado de la línea solo responda mi padre con sus frases quejumbrosas: “Desde que ella se fue… tengo una pena en el alma, hijo”. Ahora entiendo el existencialismo de Meursault, atribulado personaje de El extranjero, que perdió a su madre y cuyo relató leímos juntos una tarde fresca de abril. Este domingo volveré a leer aquel libro inolvidable y ella estará presente.

Por Marcelino Aparicio. Periodista

Patrón de la Caridad y la Justicia Social

0

Era el 6 de mayo de 1962, hace 50 años, cuando el gran Pontífice Juan XXIII, el Papa Bueno, se dirigió al mundo entero para canonizar a un peruano que tuvo una vida extraordinaria, lo proclamó precursor del Servicio Social y Patrón de la Justicia Social. El Sumo Pontífice dijo que el “Santo de la Escoba” es “Martín de la Caridad”.

Mayo, mes mariano, dedicado a la Virgen y en el Perú a las madres, nos dio esta alegría al Perú entero.

Se dice que como signo de contradicción las mujeres son las que dan una tonalidad femenina a la Iglesia, pero también hay hombres valerosos como Martín y así, en estos días la Basílica de Santo Domingo de Lima se ha visto, colmada de hombres en las novenas de noche y de mujeres en las de las mañanas, dirigidos por grandes predicadores como los padres Juan José Salaverry Villarreal, Arturo Eláez Ramírez y Jorge Cuadros Pastor.

Martín nació el 9 de diciembre de 1579 y fue bautizado en la parroquia de San Sebastián, hijo de Ana Velásquez, liberta, y del hidalgo Martín de Porres. Tuvo una hermana, Juanita.

La vocación de Martín lo llevó a desempeñarse como hermano lego en el Convento de Santo Domingo. Como portero conocía a mucha gente de todas las condiciones sociales de entonces, hacía muchos favores porque Dios le había concedido ese privilegio de pedir por los que necesitaban no solo el pan cotidiano, sino también a los que tenían el hambre espiritual, de Dios.

Su vida ejemplar inspiró a los padres dominicos de Palencia, España, a fundar un Secretariado de Martín de Porres, que trabajó por su canonización y su primer logro fue su beatificación el 29 de octubre de 1837 por el papa Gregorio XVI.

Según sus biógrafos, la modestia de Martín hacía retardar ese hecho tan importante de recibir la gloria de ser Santo de la Iglesia católica hasta el siglo XX.

En muchas ciudades del mundo, donde celebran 2012 como Año Martiniano, hay premios de solidaridad a las familias menos acomodadas, o a los que viven en albergues, ya que Martín es patrono de los barberos y peluqueros en varias ciudades italianas, por ejemplo.

Hace unos días, pude oír en las parroquias de Santo Domingo y de Santa Rosa, en Buenos Aires, los resultados de varios concursos sobre Martín y lo quieren tanto que hay cantos que se han hecho populares, como el que dice: “Porque Martín fue peluquero / y porque siendo hombre de color / queremos subrayar que la fe / no hace distinción de razas”.

Por Carmen Meza Ingar Profesora principal e investigadora de la UNMSM

Facebook

0

Husmear: andar indagando algo con arte y disimulo. Si de algo sirven las redes sociales para tipos como yo es para husmear en la vida de la gente conocida y de la no tan conocida, ahora lo sé. Cuando uno está acostumbrado a que sus relaciones sean de ida y vuelta y que tengan la calidez que necesita el alma, no debe aspirar a convertirse en usuario activo del Facebook, ahora lo sé. Inevitablemente e impulsado por mis ganas de conocer una nueva experiencia, abrí una cuenta en la red social y vaya, encontré que la gente está desesperada por expresarse. Encontré de todo: el que colgó las fotos de su compromiso, el que nos cuenta del campeonato en que participó su hijo y hasta el que triste y paradójicamente manifiesta en su estado “solo otra vez” a pesar de tener 584 “amigos” en la red.

Alguna vez intenté entrar en la onda, traté de encontrar un espacio en el ciberespacio para comunicarme como se hace ahora y decidí ser un usuario activo de la red social, pero al cabo de unos días revisé lo que había compartido en mi estado y rápidamente me sentí mal: ¿acaso no hubiera sido mejor invitar a mi nueva casa a mis dos mejores amigos que contarles a ochenta tipos sobre mi mudanza con fotos incluidas? Semanas más tarde me enteré por las fotos colgadas en su página que una conocida se había casado, aquí está mi oportunidad – me dije – para saludarla cordialmente y desearle mucha felicidad, así lo hice, pero la recién casada nunca me agradeció el saludo, ni siquiera hizo click en “me gusta” y nuevamente me sentí mal, rechazado, mas al rato pensé que si la hubiese saludado personalmente en la calle, con seguridad me hubiera devuelto la cortesía, pero la red es así de impersonal. Últimamente decidí ser impersonal también y en lugar de enviar saludos o comentar aspectos cotidianos de mi vida, enlacé algunos videos de mi gusto en espera de que alguien también gustara de los mismos e hiciera algunos comentarios. Nada ocurrió.

Después de estas experiencias tomé partido por cancelar la cuenta, pero luego de reflexionar veo que no es necesaria tan drástica medida. Simplemente me convertiré en un usuario pasivo de la red social, al igual que el 87% de los “amigos” que tengo allí. Sí, he hecho un cálculo exacto y sólo el 13% de mis “amigos” del face usa activamente sus cuentas, el resto si acaso ingresan eventualmente lo hacen para matar el rato, supongo, pero no dicen, ni enlazan, ni cuentan nada en la red, simplemente husmean. Así, partiendo de lo singular a lo general, creo que las redes sociales han tenido y tienen tanto éxito, no sólo porque mucha gente ha encontrado una nueva forma de expresarse y compartir sus cosas, sino y sobre todo, porque mucha más gente ha encontrado una nueva forma de husmear en la vida de otros y no se puede negar que la curiosidad y el voyerismo son actividades muy valoradas por las personas. De modo que en adelante no esperen encontrar en mi face las fotos de mi último cumpleaños, el enlace de un artículo interesante o mi calamitoso estado de ánimo luego de una tarde lluviosa de domingo. No. Eso sí, por favor, sigan comentando sus vidas, colgando sus fotos, brindándose muestras de afecto impersonal, yo estaré encantado de enterarme.

Por: Cristiano Morales

¿Te has planteado alguna vez dejar de fumar?

0

Pues el próximo día 31 de mayo de 2012, el Día Mundial del No Fumador”, puede ser el momento perfecto.

Con el objetivo de crear conciencia entre los jóvenes de la ciudad de Cajamarca, del Perú y del mundo entero la Municipalidad Provincial a través de la Sub Gerencia de Bienestar Social en coordinación con el Centro Municipal de Desarrollo Juvenil y el Comité Interinstitucional Provincial de Desarrollo Integral de los (as) Niños (as), Adolescentes y Jóvenes de la ciudad de Cajamarca, viene realizando un nutrido programa acerca de las consecuencias que tiene en la salud el consumir tabaco.

En merito a ello se viene organizando un festival de teatro denominado “Todos Por Un Aire Puro” consistirá en la presentación de un socio drama alusivo a la fecha, las inscripciones se realizarán a partir del 3 al 11 de mayo del año en el local del Centro Municipal de Desarrollo Juvenil sito en el Jr. 2 de mayo No. 180 de esta ciudad, siendo el día central el 01 de junio del presente en el Anfiteatro del Complejo Deportivo “Qhapac Ñan por lo que se invita a participar a las instituciones Educativas Públicas y Privadas de la ciudad de Cajamarca.

Se ha previsto realizar actividades en donde se busca sensibilizar a la población en general sobre los niveles que han alcanzado en los jóvenes el consumo del tabaco y de las consecuencias que tiene dicho consumo en la actualidad.

Las instituciones organizadoras seguirán trabajando para desalentar el consumo de tabaco entre niños, jóvenes y adolescentes así como fomentar una cultura de la salud y de la prevención.

Por CEMUDEJ – MPC

Intérprete del orgullo aimara

0

Soy un indio fornido de treinta años de acero/ forjado sobre el yunque de la meseta andina, con los martillos fúlgidos del relámpago herrero/ i en la del sol, entraña de su fragua divina./ El lago Titikaka templó mi cuerpo fiero / en los pañales tibios de su agua cristalina, /me amamantó la ubre de un torvo ventisquero/ i fue mi cuna blanda la más pétrea colina./ Las montañas membrudas educaron mis músculos,/ me dio la tierra mía su roqueña cultura, /alegría las albas i murria los crepúsculos.

/Cuando surja mi raza que es la raza más rara,/nacerá el superhombre de progenie más pura para que sepa el mundo lo que vale el aimara.

Este notable soneto apareció publicado, por primera vez, en la revista cusqueña Alma Quechua, en su segundo número que corresponde a marzo de 1932.

Su autor es Carlos Dante Nava, intenso poeta de arraigo popular. De ascendencia italiana por el lado paterno, su nacimiento se registraría en Chorrillos, Lima, el 8 de abril de 1898, pero recién cumplido el año, el padre decidió trasladar a su familia a Puno, en donde instalaría luego un hotel.

El “Gringo” Nava, como cariñosamente lo llamaban sus amigos, aspiró y bebió del cielo azul y del lago milenario. Las enseñanzas del paisaje dejaron huella indeleble en sus creaciones.

“Orgullo Aimara” es un texto clásico de la poesía puneña, construido sobre la forma de un soneto regular alejandrino, que guarda la peculiar ortografía (de la “i” por la “y”) como la usó Manuel González Prada. Es un canto altivo, de afirmación y esperanza. Pictóricamente se resuelve en un fuerte trazo, a manera de aquellos grabados en madera que solían ilustrar las revistas de la época.

Allí aparece retratado el poeta, en actitud de titán, confundiéndose con la naturaleza. Esa dualidad y síntesis de hombre-montaña, lago-cielo principia con un arresto de autoafirmación, referido a la humanidad destellante del aimara y a su recia personalidad.

Esta unidad esencial, prosopopéyica, del hombre mimetizado con el paisaje se origina de la misma matriz y cosmovisión andina. Todo es vivo en el poema, todos hablan: el hombre, la raza, las montañas, el lago, el sol. Todos participan en la conversación. El sentido profético de aquel hombre vitalista, nietzscheano, no debe verse como la supervaloración desmedida, jactanciosa de un artista ególatra. Será, más bien, la representación pujante del hombre andino que ama intensamente su terruño, su lago y su paisaje. Ellos serán su fortaleza, su esperanza y su incontestable actualidad.

El 28 de setiembre de 1958, Dante Nava cerraría sus ojos para dormir abrigado en el lecho azul del Titikaka. Su obra lírica es intensa y hermosa como lo fue su vida.

Por: Antonio Sarmiento Escritor

Ir arriba