Política

Semana Santa en la región

El domingo empezó la Semana Santa, las iglesias reverdecieron con las palmas y el romero en un misticismo espléndido que hace reflexionar al más escéptico. La semana en Cajamarca tiene una singularidad particular, más aún en Hualgayoc, Contumazá y Cajabamba. Emblemas de la religiosidad norteña y peruana que año a año van perdiendo fieles.

Es necesario que encontremos un despertar espiritual; para ello, despertemos la Presencia Divina dentro de nosotros. El Reino de Dios está en nuestro interior. Parece demasiado religioso cuando decimos el Reino de Dios, en realidad, es únicamente un alto nivel de conciencia. En términos científicos podemos decir que es un nivel más alto de conocimiento.

Cuando experimentamos un despertar espiritual, lo más importante de ese hecho es que ya podemos hacer, sentir y creer aquello que antes, sin ayuda y sin medios, no podíamos. Hemos recibido un don que consiste en un nuevo estado de conciencia de nosotros mismos y de nuestra vida.

En un sentido muy real, hemos sido transformados porque hemos encontrado una fuente de fortaleza de la que antes nosotros mismos nos habíamos privado. Nos encontramos dueños de un grado de honradez, tolerancia, desprendimiento y amor del que antes nos sentíamos incapaces.

Nos damos cuenta de que si Dios podía conducirnos a un alto nivel de conciencia y permitirnos vivir con cierto grado de tranquilidad espiritual en un mundo gravemente atribulado, quería decir que valía la pena establecer una comunicación permanente con Él.

Nos percatamos de que el hábito perseverante de la meditación y la oración, aparte de que nos pone en un estado muy relajado, nos permite llegar a un nivel de conocimiento más profundo, a un nivel más alto de sabiduría. Es un tipo de sabiduría como cuando ustedes saben algo mucho mejor que lo que antes lo sabían, y comprenden muchas cosas que no comprendían antes.

Como la mayoría de la gente, notamos que podemos resolver las dificultades conforme se presentan. Pero, también como los demás, con frecuencia encontramos desafíos mayores en problemas mayores de la vida. Nuestra respuesta es un desarrollo espiritual más intenso, solo de ese modo podremos tener mayores oportunidades de llevar una vida verdaderamente útil y feliz.

Es importante saber que pese a que todas las iglesias aún se nutren de fieles en Semana Santa, que recuerdan el Domingo de Ramos y los principales eventos de a una de las fiestas católicas más significativas del mundo, la fiesta ha perdido el sentido real que debería poseer, aquel que imbuya a los espíritus de reflexión, meditación y que proyecte el espíritu y la eterna pregunta ¿De dónde venimos y hacia a dónde vamos?

La Semana Santa ha perdido su esencia, sin embargo nada está perdido cuando existe una voluntad de cambio y buscamos reencontrarnos con nosotros mismos y con Dios pese a las diferencias que a veces surgen en los caminos de la vida.

Mujer divino tesoro

Con toda justicia, el presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, ha reivindicado a la mujer peruana como agente de cambio social y sostén de la familia, aun en las circunstancias más adversas, a la vez que ha anunciado que el Gobierno buscará mecanismos más efectivos para integrarla a todas las áreas de nuestra sociedad, inclusive la política.

En una ceremonia en que se condecoró a diez mujeres peruanas con la Orden al Mérito de la Mujer 2012, señaló que ellas son un ejemplo de lucha y perseverancia, “y a través de ellas queremos reconocer a todas las madres trabajadoras”.

“Quiero reconocer a todas las mujeres peruanas, a esas mujeres batalladoras que llevan adelante la economía popular, y esperemos que también construyamos los mecanismos para que tengan un rol mayor, más importante y más preponderante en distintas áreas, como la política”, manifestó el Jefe del Estado.

En efecto, de las experiencias de las últimas décadas surge la mujer del campo, de las más remotas y pobres localidades del país, así como de los barrios pobres de nuestras ciudades, como indomable luchadora por la sobrevivencia y la unidad de su familia.

Y en la etapa actual en que el Gobierno del presidente Ollanta Humala impulsa grandes cambios para derrotar a la pobreza, la mujer peruana, en los pueblos más humildes, aparece nuevamente a la vanguardia como una auténtica abanderada de la inclusión social.

En los pocos meses de gestión, el Gobierno viene dando pasos efectivos para incluir plenamente a la mujer de los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad y para empoderarla frente a la marginación y la discriminación que aún la agobian, frente a agresiones constantes e intolerables como el feminicidio, la violación sexual y la sobreexplotación laboral, entre otras.

En ese campo, el Ejecutivo está decidido a terminar con la discriminación y maltrato contra la mujer; para tal efecto, viene coordinando nuevas acciones con el Congreso de la República, el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Nacional.

En esa misma línea, la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ana Jara, informó que este mes el Ejecutivo presentará al Congreso de la República el proyecto de Ley de Alternancia, a fin de incluir a más mujeres peruanas en la vida política del país.

Dicha iniciativa propone que la conformación de las listas de los partidos políticos esté en orden correlativo, un hombre y una mujer, con el propósito de que la elección se produzca en igualdad de condiciones para ambos géneros.

Así también se busca fortalecer la democracia desde los partidos políticos y promover una mayor participación de las mujeres en cargos de elección popular, como regidores, alcaldes, consejeros y presidentes regionales.

Si el Congreso de la República, en uso legítimo de su potestad constitucional. aprueba este proyecto, el país estará dando otro paso importante a favor de la reivindicación de la mujer y de la equidad entre peruanos.

Las relaciones entre el Perú y Chile

El tema de nuestras relaciones con Chile siempre genera debates apasionados, prejuicios e ideas equivocadas acerca no solo de lo que es hoy Chile, sino de la situación del actual mundo globalizado.

Muchos peruanos ven las relaciones con nuestro vecino del sur con un prisma decimonónico. Es decir, para ellos el Chile oligárquico del XIX, cuya clase dirigente estaba apoyada por el Imperio Británico, se mantiene hasta hoy. Mucha agua pasó bajo los puentes: la democratización, el avance de las izquierdas y, sobre todo, el proceso de globalización que vivimos en las últimas décadas.

En este contexto, ya no son posibles las tradicionales guerras de agresión; conflictos que terminan en un tratado en que el vencedor impone sus términos y modifica los límites. Esto no existe desde 1945, porque las guerras ahora terminan con ceses de fuego de Naciones Unidas, soluciones temporales y jamás permanentes. Ni siquiera Israel –el país protegido por Estados Unidos– pudo imponer tratados sólidos tras su victoria aplastante de 1967.

En nuestro país, muchos piensan que Chile no acatará el fallo de La Haya, creen que se trata del matón de barrio que hace lo que le viene en gana.

Sin embargo, varios ministros y el propio presidente Piñera han afirmado fehacientemente que su país cumplirá el fallo. Pero a los escépticos estos mensajes antibélicos no parece decirles nada.

En verdad, desacatar el fallo costaría más que el espacio marítimo que Chile perdería en la eventualidad de un fallo que nos favorezca. Para un país integrado al mundo global, con grandes inversiones extranjeras y que aspira a ser el más estrecho aliado de Estados Unidos en esta parte del mundo, patear el tablero en forma grotesca implicaría una pérdida enorme en prestigio y todos los factores intangibles que son esenciales para una eficaz política exterior.

La imagen que los chilenos tienen de sí mismos es la de un país democrático, civilizado, respetuoso del derecho –nacional e internacional–; en resumen, estamos muy lejos de Pinochet.

Esa imagen de sí mismos es la que desean transmitir al mundo y una escandalosa violación del derecho internacional anularía totalmente esa imagen que, por lo demás, ha sido aceptada en el ámbito internacional, aun cuando en el Perú se habla muy poco de esto.

Chile es, en el marco interno, una democracia estable y madura desde 1990, a esto debemos añadir que su régimen democrático ha estado acompañado por una economía creciente y por un retroceso de la pobreza y extrema pobreza que legó la dictadura; su política exterior ha estado en los marcos del respeto por la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA. ¿Perder esto valdría la pena?

Quién cuida la inversión pública en educación?

En realidad debería preguntarme: ¿quién cuida y promueve que la inversión pública en educación superior universitaria sea rentable, apropiada y eficiente? La transición hacia la democracia, encabezada por el presidente Valentín Paniagua, entre diciembre de 2000 y julio de 2001, fue un período de intensas y sorprendentes revelaciones que levantaron los ánimos de mucha gente en el país.San Marcos cumplió ese año, el 12 de mayo de 2001 específicamente, 450 años de existencia institucional. Se conformó, a su iniciativa, una Comisión Pro San Marcos, presidida por él e integrada por distinguidas personalidades cuya intención era ayudar a esta universidad, a contagiarse de la primavera democrática, sacudir sus miserias, arrancar las herraduras del alma y enfrentar el futuro sin temor.

Llegaron las elecciones, los debates, la promesas y de nuevo nos sumergimos en la realidad y tuvimos al presidente Toledo (2001 – 2006) como una evidente continuidad de esa transición. Todos aplaudimos cuando proclamó que se iniciaba el lustro de la educación, con especial atención en la educación básica regular y en el salario de los maestros. Nicolás Lynch, su primer ministro de Educación, anunció una segunda reforma universitaria, ante el agotamiento de la de Córdoba y de la norma que la prolongaba, la actual ley universitaria N° 23733. Este ministro duró nueve meses, luego la segunda reforma universitaria se encarpetó cuando la Comisión de Educación del Congreso pasó al control, durante cinco años, del Partido Nacionalista. Esta comisión hizo audiencias públicas para debatir varias propuestas de ley universitaria, pero no se llegó a ningún resultado. Sí hay que reconocer, más allá de cualquier crítica, es que este Gobierno aprobó la homologación del docente universitario.

Luego vino el gobierno del presidente Alan García (2006–2011) y los electores, cerrando los ojos ante la historia reciente, lo eligieron por segunda vez. La Comisión de Educación fue encabezada, esta vez y también por cinco años, por Perú Posible, y el sector educación fue entregado a un ministro duradero, José A. Chang, quien impuso un récord de cinco años en este Ministerio y que, además. fue distinguido con una importante condecoración nacional. Terminó su período unos 15 días antes del 28 de julio, pero antes firmó un decreto ley por el cual continuaba la exoneración de tributos de algunas universidades que pretenden aferrarse a esa norma.

El nuevo presidente Ollanta Humala, quien había anunciado una revolución educativa, en estricta consonancia con un proyecto de desarrollo nacional, propuso un decreto ley, en agosto de 2011, para terminar con esas exoneraciones y hacer que algunas universidades privadas paguen los 150 millones que hasta ahora adeudan a Sunat.

Pagar los tributos que adeudaba San Marcos al SAT, según la Constitución de 1993, fue lo que Castañeda Lossio nos hizo hacer en respeto al Estado de Derecho. Nuestra deuda, acumulada desde 1995, era de más de ocho millones. Tomó varias medidas coercitivas para cobrarnos y los sanmarquinos tuvimos que honrarla.

Lo que seguramente debe sorprender a muchos es que la norma propuesta por el presidente Ollanta para que las instituciones deudoras paguen sus deudas, el Congreso de la República la declaró improcedente, la encarpetó de una manera drástica y por intervención directa de la Comisión de Economía, cuyo presidente se precia de incorruptible. ¿Qué ha sucedido realmente para que esto se archive tan perentoriamente sin el debido debate? ¿La acción soterrada de algunos congresistas o la eficiente y oculta intervención de la FIPES (Federación de Instituciones Peruanas de Educación Superior)? ¿Es correcto, legal y ético que no se pague esta deuda tributaria? Si es así por qué no lo demuestran.

El diálogo derrota la violencia

Los caminos del diálogo entre el Ejecutivo, los gobiernos regionales y los gremios de mineros artesanales están abiertos y siguen funcionando como una herramienta eficaz y válida para legalizar a la minería informal, facilitar su aporte al desarrollo de la nación y garantizar la protección y defensa de nuestros recursos naturales, especialmente el agua y la biodiversidad.

Luego de un primer acuerdo adoptado en una mesa de diálogo instalada en la Presidencia del Consejo de Ministros, para formalizar a los mineros que operan en el denominado corredor minero de Madre de Dios, en el mismo escenario, se acordó establecer otra mesa de trabajo con los mineros artesanales de Ica, en un marco de paz social y respeto a la legislación vigente.

Esta última condición implica, obviamente, el cese de medidas de fuerza como el bloqueo de la carretera Panamericana Sur, a la altura de Nasca.

Tal como explicó Celso Cajachagua, dirigente de la Federación Nacional de Pequeños Productores Mineros y Mineros Artesanales del Perú (Fenamarpe), cada región minera del país tiene sus propios problemas y características y, por tanto, las soluciones también tienen sus particularidades.

En este punto, el presidente del Consejo de Ministros, Óscar Valdés Dancuart, y el ministro del Ambiente, Miguel Pulgar-Vidal, han sido muy puntuales en diferenciar la minería ilegal de la artesanal y han ratificado la decisión del Gobierno de aplicar con firmeza los decretos legislativos que tipifican y penalizan el delito de minería ilegal.

Hay que subrayar, por otra parte, que esta decisión no obedece al criterio de un ministerio, sino responde a una política de Estado de obligatorio cumplimiento y cuenta con el respaldo del Poder Judicial, Ministerio Público y Congreso de la República.

Así lo ha precisado el presidente del Poder Judicial, César San Martín, quien ha manifestado que el órgano jurisdiccional concentrará sus esfuerzos en perseguir y sancionar a los “capos” de la minería ilegal, y no a los pequeños extractores de oro, porque son los primeros quienes articulan toda una actividad delictiva que infringe flagrantemente la legislación vigente en lo referente a la protección del medioambiente, evasión tributaria, no pago de canon y violación de los derechos laborales.

En las diversas bancadas del Congreso también hay consenso respecto a las drásticas medidas que el Estado debe adoptar contra la minería ilegal, que se ha convertido en un grave problema nacional que atenta, incluso, contra el estado de derecho.

Existe amplio respaldo, igualmente, a la política de diálogo que impulsa el Gobierno para solucionar los problemas relacionados con el medioambiente, nuestros recursos naturales y el desarrollo sostenido de las poblaciones que viven en las zonas de influencia de la actividad minera extractiva.

 

¿Amigos o intereses?

El tema del diferendo anglo-argentino por las islas Malvinas se empieza a convertir en un complicado tema para nuestra política, no solo por el incidente en torno a la fragata británica que debió llegar a nuestro país, sino debido al intento de aprovechamiento de este asunto para cuestiones de política interna.

No creemos que pueda considerarse casual que los políticos conservadores en extremo, y sus medios de comunicación, hayan creado un verdadero escándalo artificial en torno a este asunto.

Fue lord Palmerston quien afirmó, en plena era victoriana, que Gran Bretaña no tenía amigos sino intereses. Esta es, según Henry Kissinger, la esencia de la política exterior. A los peruanos debe parecernos secundario –y casi irrelevante– quién tiene la razón en este conflicto. Como es evidente, lo que podemos hacer para que triunfe una u otra posición es muy poco.

Lo que realmente debe interesarnos es qué conviene al interés nacional del Perú. Se ha gritado, en todos los tonos, que como Gran Bretaña es uno de los más importantes inversionistas en nuestro país, dichas inversiones peligrarían.

A dicha preocupación ha respondido el presidente del Congreso recordando que los inversionistas no vienen para hacernos un favor, traen sus capitales porque les conviene y no se irán por un asunto como el de la fragata.

Por otro lado, nuestro país actuó como lo hizo debido a un compromiso adquirido en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Ello explica la casi unanimidad de la postura solidaria con Argentina en este caso; incluso Chile y Colombia, países que durante el conflicto de 1982 estuvieron alejados de Argentina, han cerrado filas con el país del Plata.

Nuestro país ha mantenido durante décadas la misma postura en este litigio internacional: para el Perú –desde hace décadas– las Malvinas son argentinas, y, no hay ningún hecho objetivo que nos conduzca a cambiar de opinión.

De modo que no encontramos sentido a la gritería de los medios de la derecha autoritaria empeñados en una exagerada campaña contra el canciller.

Además, hay algunos hechos que diferencian la situación actual de la de 1982: hoy en Argentina hay un gobierno, con políticas discutibles, pero democrático y ya no queda sino el recuerdo de la infame dictadura que invadió las islas en desesperado esfuerzo por perpetuarse.

Por otro lado, en el mundo actual avanzamos hacia la integración sudamericana, y el Perú debe estar a la altura del momento.

El problema de la tierra y el agro

De acuerdo con información estadística suministrada por el Ministerio de Agricultura, del total de 355,655 hectáreas adquiridas entre 1996 y 2011, el 53.2 por ciento de las tierras ha sido transferido por el Estado (gobiernos regionales y subastas en irrigaciones). Otro 31 por ciento corresponde a la transferencia de las acciones del Estado en las operaciones de privatización de las excooperativas azucareras y, solo 55,071 hectáreas, el 15.5 por ciento, tienen como origen transacciones privadas.

Esta información nos permite afirmar, sin exageraciones, que el impulso en la concentración de la propiedad agrícola, de la cual hoy se habla en el Perú, ha sido producto de la política de transferencias del Estado; es decir, ha obedecido a una decisión política, expresada en leyes, acuerdos contractuales y reglamentos de subasta de tierras a particulares.

Ello puede ser reorientado con decisión política, si lo que se quiere es reducir la tendencia a la concentración, promover la competencia y garantizar el acceso a la propiedad agrícola de los pequeños y medianos agricultores.

Consideramos que limitar la extensión de la propiedad agrícola ataca el efecto, mas no la causa del problema de la tendencia a la concentración, pues no es la iniciativa empresarial compradora lo que hay que atacar, sino las políticas que desde el Estado impulsan esa iniciativa que deriva en un proceso de concentración de tierras, que tiene como consecuencia, además de los potenciales efectos negativos para el mercado y la competencia, la restricción en el acceso a la propiedad agrícola para los pequeños y medianos agricultores.

Creemos que el Estado debe atacar la causa del problema y definir técnica y socialmente las dimensiones de los lotes que serán puestos a la venta en las tierras ganadas por los grandes proyectos de irrigación, desarrollados con fondos públicos o por concesiones que utilizan recursos de todos los peruanos.

Esto propiciaría la participación de una mayor cantidad de inversionistas y la competencia por la obtención de tierras. Este redimensionamiento de los lotes, digamos a tamaños máximos de 200 a 300 hectáreas, permitiría una mayor competencia, lo cual coadyuvaría a mejorar el precio base de los terrenos subastados, contribuyendo a un rápido retorno de la inversión realizada en la habilitación de dichas tierras.

Además, impulsaría a los pequeños y medianos agricultores a desarrollar esquemas de asociatividad para obtener la adjudicación de lotes de tierras, los estimularía a constituir unidades empresariales de tamaño óptimo y viable económicamente, que es lo que necesita nuestra agricultura para ser competitiva.

Desarrollo Sostenible

Las demandas de las culturas nativas serán escuchadas en sus dieciséis lenguas aborígenes. No habrá más concesiones a dedo sino mediante concursos transparentes.

La función promotora y fiscalizadora demandará de mayores recursos fiscales y habrá que superar esta limitación, entretanto la legendaria riqueza del Perú sigue siendo un misterio inexplorado.

Estas y otras revelaciones son dadas a conocer por el geólogo Aurelio Ochoa Alencastre, presidente de Perupetro, en una entrevista al semanario madrileño Cambio16 que merecen comentarlas, especialmente en cuanto al tema de la función fiscalizadora asignada por el Estado, considerando la complejidad de la industria de hidrocarburos.

Las políticas económicas, siempre cambiantes, provocaron desconfianza y limitaron la exploración y el hallazgo de más hidrocarburos. A excepción de las décadas de 1970 y 1980, en que se descubrieron Camisea y el petróleo en la selva norte. En la selva norte, en la frontera con el Ecuador, se ubica un lote con petróleo ligero, cuya producción en el futuro se estima entre 9 mil y 50 mil barriles diarios.

Este excelente petróleo ha cambiado el concepto sobre la cuenca Marañón, y todas las empresas han tenido que revaluar sus proyecciones.

Las barreras burocráticas, que dificultan los procesos de inversión, comienzan a ser superadas con la formación de una instancia de viceministros de los sectores involucrados.

¿Cómo trata el Estado a Perupetro? Esta empresa no tiene utilidades, es un ente recaudador de la renta petrolera. En 2012 se calcula que recaudará entre siete y ocho mil millones de nuevos soles, suma que convierte a Perupetro en la empresa con los más altos ingresos, después de la Sunat. De acuerdo con la ley, ésta debe disponer de un presupuesto anual de hasta 1.5%. Pero solo tiene 0.30%. Dada la misión promotora y fiscalizadora, resulta obvio que cuanto mejor supervise podría recaudar más.

Administraciones anteriores no abordaron esta limitación. Si el propósito es promover la inversión en hidrocarburos, incidiendo en las grandes empresas, las funciones encomendadas podrían ser afectadas en grave detrimento del Estado. Una reciente ley permite el fortalecimiento de la Sunat. Perupetro no pretende tener esa dimensión, señalan sus directivos, pero a juicio de los balances y proyecciones de esta empresa, los recursos de que dispone son estrechos.

En este momento, el Estado tiene 82 contratos de exploración/explotación de hidrocarburos, de los cuales 22 son de exploración. Al igual que en la minería, el objetivo es atraer a las grandes empresas. En este quinquenio deben vencer siete contratos. La única participación directa en esos lotes, sin concurso, será Petroperú, por ser 100 por ciento empresa estatal y puede participar en asociación directa con una concesionaria y en proporción minoritaria.

Legalidad de las organizaciones políticas

Un aspecto de suma importancia que plantea el proyecto de ley del Código Electoral y Código Procesal Electoral presentado ante el Congreso por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) es el referido a la declaración de ilegalidad y, consecuentemente, de la cancelación de la inscripción de las organizaciones políticas.

Conforme con la vigente Ley de Partidos Políticos, las organizaciones o partidos se inscriben en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del JNE con la finalidad, entre otras, de asegurar la vigencia y la defensa del sistema democrático de gobierno y contribuir a la gobernabilidad pacífica del país.

Pero si sus postulados ideológicos y sus actividades son o se tornan contrarios a estas finalidades, tales organizaciones son pasibles de ser declaradas ilegales y, por ende, canceladas su inscripción e impedidas de realizar toda actividad político-electoral formal.

En tal sentido, mediante el referido proyecto, el JNE ha propuesto un procedimiento más efectivo y la garantía de la doble instancia para declarar la ilegalidad por conducta antidemocrática de un partido o movimiento político.

De aprobarse dicho proyecto, ya no sería el Poder Judicial el organismo que resuelva el caso. Le correspondería, en primera instancia, al Jurado Electoral Descentralizado (JED) pertinente y, en segunda y definitiva instancia, al pleno del Jurado Nacional de Elecciones.

La solicitud de declaración de ilegalidad estará a cuenta del defensor del Pueblo o del Ministerio Público, mediante el fiscal superior del respectivo ámbito de competencia. Las causales son:

Afectar las libertades y los derechos fundamentales de toda persona.

Excluir o perseguir a todo hombre o mujer por cualquier razón, o legitimando la violencia como método para conseguir o lograr objetivos políticos.

Complementar y apoyar políticamente la acción de organizaciones que, para el logro de sus fines políticos, practiquen el terrorismo, o que su prédica contribuya a multiplicar los efectos de la violencia, el miedo y la intimidación que el terrorismo genera y desata. Apoyar la acción de organizaciones que practiquen el terrorismo o el narcotráfico o recibir el apoyo y la subvención de éstas.

En dichos casos, una vez recibida la solicitud de declaración de ilegalidad, el JED procederá a notificar a la organización política para que presente sus descargos en un plazo de 5 días hábiles siguientes a la notificación. Dentro de los siguientes 10 días de concluido dicho plazo, el JED emite resolución debidamente motivada.

Este fallo puede ser apelado en un plazo de 5 días hábiles siguientes a su notificación ante el pleno del JNE, el cual, previa audiencia, resuelve en última y definitiva instancia, dentro de los 10 días hábiles de su realización.

El agua y la seguridad alimentaria

El agua es vital para la agricultura, el desarrollo rural y la industria alimentaria. Sin ella resulta impensable la seguridad alimentaria. En este Día Mundial del Agua, todos debemos reconocer este vínculo inextricable entre el agua y la seguridad alimentaria y hacer de él un componente medular de nuestro trabajo en pro del desarrollo sostenible.

Hoy en día, hay mil millones de personas desnutridas. Cada año mueren de hambre seis millones de niños. La falta de acceso al agua potable agrava la carga que pesa sobre los pobres y desnutridos y eleva aún más las tasas de mortalidad.

Actualmente, la producción y el suministro de alimentos en todo el mundo no alcanzan a cubrir la demanda. Y en los próximos decenios el planeta deberá alimentar a otros dos mil millones de personas.

La seguridad alimentaria depende sobremanera de los recursos hídricos, tanto en calidad como en cantidad. Para responder a la demanda de alimentos hace falta agua de calidad aceptable y en cantidad suficiente. Al mismo tiempo, la producción y el suministro de alimentos influyen negativamente en la sostenibilidad y la calidad de dichos recursos.

La agricultura es el mayor consumidor de agua: un 70 por ciento del agua utilizada en el mundo se destina a la irrigación. La actividad agrícola también es la principal fuente de contaminación: millones de toneladas de productos agroquímicos procedentes de fertilizantes y plaguicidas se vierten en los ríos o se infiltran en el suelo y las aguas freáticas.

Ante el cambio climático, la producción de alimentos también empieza a resultar incierta, dada la creciente variabilidad de los regímenes de precipitaciones y la mayor frecuencia y duración de los episodios de sequía. Paralelamente, la creciente demanda de alimentos suscita una competencia cada vez más enconada por los recursos hídricos.

Debemos actuar unidos ahora para hacer frente a los problemas ligados al agua y el suministro de alimentos. La labor de la Unesco tiene por finalidad fortalecer las capacidades nacionales con miras a un uso y una gestión sostenibles de los recursos hídricos.

Nuestra concepción de “crecimiento verde”, o “ecológico”, aplicada a la agricultura es muy clara. Debemos acrecentar la productividad del agua y la reutilización de las aguas residuales en la agricultura para producir “más alimentos por gota”. Debemos instituir sistemas más eficaces de irrigación y captación de las aguas pluviales e integrar nuestra gestión del agua y los suelos, dando además cabida a la voz de las mujeres.

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