Cultura

El 99.2% de los distritos reporta casos de diarrea – Y el número de defunciones llega a cinco.

Redacción

El director regional de Epidemiología, Oswaldo Cabanillas Angulo, advirtió ayer que el 99.2% de los distritos reportada episodios de diarrea agudas (acuosas más disentéricas), asimismo que el distrito que no reporta es Eduardo Villanueva en la provincia San Marcos.

Agrega que del total de distritos, los que reportan más episodios de enfermedad diarreica son: Jaén (3,721), Chota (1,825), Cajamarca (1,628), Cutervo (1,623), San Ignacio (1,322), Bambamarca (1,134) y San José de Lourdes (1,156).

“Considerando datos históricos de hace 10 años, la curva epidémica para Enfermedades Diarreicas Agudas (acuosas y disentéricas) nos coloca en zona de éxito”, puntualizó el funcionario.

Y es que asegura que en el acumulado de casos, a esta última semana, se tiene 37,290, comparado al mismo periodo del año 2009 que se registró 41,613 casos, “estas cifras muestran una disminución del 89.6%”, señaló.

Cabanillas Angulo sostuvo que el número de defunciones por EDA es de 5; 4 en la provincia Cajamarca y 1 en la provincia Cajabamba.
Respecto a la atención en los sectores perjudicados, aseguró que la cobertura médica es total, sin embargo, recomendó a la población consumir agua hervida, lavarse las manos con agua y jabón, consumir alimentos purificados y prepararlos con las manos limpias, asimismo, acudir a restaurantes seguros.
El funcionario señaló que este problema no sólo se da en Cajamarca sino en toda la región, por lo que urge el apoyo de los municipios y también de las instituciones que conforman el Comité Multisectorial de salud.

SUTRAN supervisaría transporte terrestre en la región – Así informó, Angélica Bazán, directora regional de Transportes y Comunicaciones.

Redacción

La directora Regional de Transportes y Comunicaciones, Angélica Bazán Chávarry, manifestó que en reunión con sus homólogos de otras regiones del país, se logró elaborar una propuesta de convenio con la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (SUTRAN).

“De no concretarse este convenio Cajamarca se quedaría sin este órgano de fiscalización”, señaló la funcionaria.

Bazán Chávarry, indicó que el objetivo de dicho convenio está referido al control de pesos y medidas vehiculares e infracciones al Reglamento Nacional de Vehículos, así como a la tarea de fiscalizar el cumplimiento de la normativa vigente en materia de servicio de transporte terrestre de personas, carga y mercancías, además de imponer y ejecutar sanciones administrativas, pecuniarias y hacer efectivas las cobranzas coactivas generadas por malos transportistas.

“Uno de los temas principales es que la SUTRAN, siendo el organismo supervisor de transporte de personas y mercancías a nivel nacional y teniendo en las regiones inspectores homologados para esta labor hasta el 30 de diciembre del presente año, concrete la firma de este convenio entre las sedes de los gobiernos regionales y luego se nos transfieran esas funciones para ejecutarlas nosotros como se viene haciendo a la fecha, especialmente en los feriados largos”, finalizó Angélica Bazán.

Accidentes laborales aumentan el 8% – Los de mayor incidencia se encuentran construcción civil y la industria maderera.

Redacción

El Sistema de Vigilancia en Salud Ocupacional, informó que al primer semestre del 2010 se tiene registrado un promedio de 161 accidentes laborales ocurridos en los diferentes sectores de la región.

“Existe un 66% de accidentes que corresponden a diversos sectores no tipificados en la codificación del sistema de vigilancia, dentro de ellos la agricultura”, comentó el director regional de Epidemiología Oswaldo Cabanillas Angulo.

Agregó que las formas predominantes de accidentes de trabajo son punzocortantes y golpes, causados por herramientas de trabajo, también las caídas son causantes de los accidentes reportados en este sistema.

Cabanillas dijo que también es importante mencionar que existe un porcentaje pequeño de lesiones de mayor gravedad como son las fracturas, quemaduras y las amputaciones que originan mayor tiempo de descanso al trabajador accidentado.

Explica que en este periodo para el año 2009 los sectores con mayor aporte de accidentes de trabajo fueron construcción civil y la industria de la madera, en cambio, para el año 2010 el sector de mayor aporte de accidentes de trabajo es el sector salud con 15%, dado que se ha enfatizado en el componente de vigilancia de accidentes punzocortantes en el personal de salud.

En cifras

  • 8% se incrementó los accidentes laborales en comparación con el 2009.
  • 81.8% de accidentes sucedieron en microempresas y empresas familiares con menos de 10 trabajadores.
  • 15% del total de accidente fueron atendidos en los establecimientos de salud.

Antonio Ungar, Premio Herralde de Novela


El premio Herralde de novela vuelve a Latinoamérica, esta vez a manos del colombiano Antonio Ungar. Dos de las principales notas periodísticas que dan cuenta del hecho dicen así:


El País:

Esta historia tremenda sucede en un país imaginario, Miranda, que tiene algo de Venezuela, de Perú, de Bolivia y, sobre todo de Colombia). El narrador y protagonista, un tipo de clase media, solitario, que solo se relaciona por Internet, se ve obligado por error a suplantar a un líder político de la oposición. Así empieza Tres ataúdes blancos, con la que el escritor colombiano Antonio Ungar (Bogotá, 1974) ha obtenido hoy el 28 Premio Herralde de novela, que publicará Anagrama en un par de semanas.
"Es una sátira política sobre América Latina. Miranda tiene mucho de Colombia, donde la realidad es tan desbordante que nos supera. Suceden cosas tan atroces y terribles que resultan excesivas como tema literario", ha explicado este lunes Ungar en conferencia de prensa.
La novela, según el editor Jorge Herralde, está cargada de humor negro. "Hay algo en la cultura de Bogotá que hace que la gente se ria de la guera todo el tiempo. Es una manera de sobrevivir. Reirse de lo trágico es muy colombiano".
"El cine, la música, las historias que he oído, las historias que he escuchado de mi familia" son los principales referentes de mi novela, ha dicho Ungar. "Me gusta la literatura norteamericana. Leo a García Márquez a García Márquez como a un clásico, como a alguien del siglo XIX, como si estuviera muerto".

Mientras que ABC dice:

Sus dos primeras novelas ni siquiera están publicadas en España, pero Antonio Ungar (Bogotá, 1974) ha dado un más que decidido paso al frente para hacerse un hueco en el panorama literario estatal tras proclamarse ganador de la XXVIII edición del Premio Herralde de Novela. “La última vez que estuve en Colombia, su nombre que estaba en boca de todo el mundo”, ha asegurado el editor de Anagrama, Jorge Herralde, durante el fallo del premio.
Y ese nombre es el que coge ahora el testigo de Manuel Gutiérrez Aragón, ganador de la pasada edición de este premio galardonado con 18.000 euros, y se suma a una larga lista de premiados en la que destacan Roberto Bolaño, Juan Villoro, Alonso Cueto, Vicente Molina Foix y Javier Marías, entre otros.
La obra galardona es, según su autor, una "sátira a la política y a la forma que tienen los ciudadanos de relacionarse con la política"; una novela concebida como un thriller en la que un tipo solitario y antisocial es obligado a suplantar la identidad del líder de un partido político de la oposición y a vivir todo tipo de aventuras para acaba con el régimen totalitario de un país latinamericano llamado Miranda.
Un país que, tal y como ha precisado Ungar, no existe como tal pero sí que toma muchas cosas de Colombia, Venezuela y, por extensión, de todos los países del norte de Latinoamérica. "En países como estos, la realidad es tan desorbitada e inverosímil que escribir una novela es como un ejercicio de edición de la realidad. Las cosas que pasan cada día son tan atroces y terribles que resultan incluso excesivas como material literario".
Para Ungar, la mejor manera de combatir esta realidad es echando mano del humor; un humor negro que, asegura, es la gran vía de escape de los colombianos. "La cultura colombiana se ríe de la guerra constantemente, hay algo que conecta constantemente la muerte y la risa", ha asegurado un autor que, instalado actualmente en Jaffa, prepara ya una nueva novela.


La foto es de EFE.

Volver a Beckett


Vale la pena volver, de vez en cuando, a la poesía de Samuel Beckett (1906 - 1989). Poeta desgarrado y pesimista, oscuro y absurdo, trágico e inútilmente esperanzado. Palabra humana, al fin.


ascensión

a través del estrecho tabique
ese día en que un hijo
pródigo a su manera
volvió con su familia

oigo la voz
conmovida comenta
la copa del mundo de fútbol

siempre demasiado joven
al mismo tiempo por la ventana abierta
por los aires a secas
sordamente
la marejada de los fieles
su sangre salpicó en abundancia
sobre las sábanas sobre los olorosos guisantes
y sobre su amigo
con dedos asquerosos cerró él las pupilas
sobre sus grandes ojos verdes sorprendidos

bebe solo

bebe solo
come quema fornica revienta solo como antes
los ausentes ya muertos los presentes apestan
saca tus ojos vuélvelos sobre las cañas
discuten quizás ellos y los ays
no importa existe el viento
y el estado de vela
ella gira ligera
sobre mi tumba de aire

Quisiera que mi amor muriese...

quisiera
que mi amor muriese
y que lloviera sobre el cementerio
y las callejas por las que camino
llorando a aquella que creyó que amaba


Cascando

1

por qué no simplemente no esperar
a ser ocasión deun vertedero de palabras
¿no es mejor abortar que ser estéril?
después de tu partida las horas son tan tristes
siempre empiezan a rastras demasiado pronto
los garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseria
rescatando los huesos los amores antiguos
cuencas una vez llenas con ojos como tuyos
¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?
negra necesidad salpicando los rostros
diciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve días
ni nueve meses
ni nueve vidas

2

diciendo una vez más
si no me enseñas tú no aprenderé
diciendo una vez más existe un último
atardecer de últimas veces
últimas veces de mendigar
últimas veces de amarde saber no saber simular
un último atardecer de últimas veces de decir
si no me amas nunca seré amado
si no te amo ya no amaré nunca
un batir de palabras gastadas una vez más en el corazón
amor amor amor golpe de un émbolo antiquísimo
moliendo el suero inalterablede las palabras
una vez más aterrado
de no amar
de amar pero no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber simular
simular

yo y todos los otros que te amen

si te aman

3

a menos que te amen


Por ahí

por ahí
un grito lejano
para alguien
tan pequeño
bellos narcisos
luego marzo

luego ahí
luego ahí

entonces
desde ahí
narcisos
otra vez
luego marzo
otra vez
para alguien
tan pequeño

Miguel Hernández: Poesía que no cesa



Esta semana se cumplieron cien años del nacimiento de Miguel Hernández, el joven, heróico y brillante poeta español de los años 30 del siglo pasado. Este artículo se publicó el fin de semana en diferentes medios en mi columna El barco ebrio.


Por: Alfredo Herrera Flores

Es innegable la influencia que ha ejercido la poesía española en la literatura latinoamericana, especialmente en los primeros años del siglo veinte, cuando el modernismo impulsado por Rubén Darío renovaba el lenguaje poético en castellano, se despercudía del simbolismo francés, alcanzaba expresiones superlativas como la poesía de César Vallejo, Jorge Luis Borges o el joven Pablo Neruda y se extendía y abría paso entre las letras universales, en medio, todavía, del vanguardismo, el surrealismo y de otras formas menores de expresión y estilos.
Esa influencia innegable y fortalecedora en un continente lingüístico, que se debatía entre los azares del indigenismo y revaloraciones de una identidad más viva de lo que se pensaba, y por ende más influyente en la concepción de la cultura, la política, la filosofía y las ciencias sociales, se hizo, sin embargo, débil frente al torrente avasallador de nuevas concepciones poéticas, nacidas ya en territorio latinoamericano.
Pero en la década de los años treinta, cuando ya Vallejo había publicado Trilce, Neruda sus veinte poemas de amor, por ejemplo, el indigenismo recorría América desde Puno y Cusco, y Octavio Paz se incorporaba al complejo esquema poético latinoamericano, en España aparece, fulgurante, como el título de uno de sus libros (El rayo que no cesa) un poeta que habría de vivir lo suficiente como para iluminar la poesía en castellano, Miguel Hernández.
Como la de muchos poetas iluminados, la vida de Hernández fue un tormento. Nacido un 30 de octubre de hace cien años en un pueblito llamado Orihuela, murió 31 años después en un sanatorio de Alicante, mientras sufría prisión por defender la República. A esta breve biografía deberíamos añadir que en solo diez años publicó cuatro libros de poesía y teatro, se casó y tuvo dos hijos, uno de ellos murió aún siendo bebe; se alistó en las milicias que el dictador Franco venció y después de apresarlo lo condenó a muerte. Al conmutársele la pena fue la tuberculosis la que no entendió razones.
La poesía de Miguel Hernández no solo renovó el lenguaje y la estética que los españoles de la denominada Generación del 27 acababan de fundar, sino que resultó ser la más influyente en las nuevas miradas poéticas que se forjaban al rayarla primera mitad del siglo. Poetas como Ernesto Cardenal o Mario Benedetti habrían de reconocer luego la enorme deuda que contrajeron con la poesía de Hernández. Incluso, pasando el tiempo, trovadores y poetas ya de las décadas del sesenta y setenta, reflejarían en sus cantos y poemas ese espíritu juvenil, revolucionario y lírico que transmite la obra del miliciano.
Hijo de una familia humilde dedicada al pastoreo y crianza de animales, tuvo la suerte de acceder a una educación básica donde descubrió, desde muy temprano, la lectura de los clásicos. Intenta en un primer viaje a Madrid conseguir trabajo y trabar amistades, no lo logra, sino en su segunda visita, cuando conoce a Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, se reúne con los miembros de la Generación del 27, pero tiene que volver a su ciudad natal, donde conserva un amor de juventud. Publica en 1933 “Perito en lunas” con prólogo de su entrañable amigo de infancia Ramón Sijé, quien sería protagonista de otro momento doloroso del poeta, ya que muere en 1935.
Sin embargo esta muerte le inspiraría el poema “Elegía” e inmediatamente después despertaría elogios de Juan Ramón Jiménez. Publica en 1936 “El rayo que no cesa”, obra que debido a la corta vida del autor se convertiría en la mayor expresión de su poesía. Demuestra su dominio del soneto, la sutiliza del tema amoroso, expresa su compromiso político y ensaya un lenguaje con el que dejaba atrás las características de la famosa generación española para dar el paso a la nueva poesía de la media centuria, que se funda precisamente con la Generación del 36.
Estalla la Guerra Civil Española y sin pensarlo mucho Hernández se alista en las filas de los defensores de la República, ocupa varios cargos y se desplaza por varios frentes. Aprovecha para volver a Orihuela y casarse con Josefina Manresa, vuelve a los campos de batalla. Al terminar el conflicto es apresado y gracias a la intervención de amigos es liberado, tiene dos hijos, publica “Viento del pueblo, poesía en la guerra”, pero vuelve a ser detenido y condenado a muerte.
El resto es historia conocida. Pero lo importante de esta historia es la poesía de Hernández. Su aparición y súbita muerte parecen ser solo una justificación. Miguel Hernández ha prestado sus palabras para causas infinitas. No cabe confundir sus poemas revolucionarios con panfletarios; aquellos son expresión viva de su emoción, esperanza y experiencia y éstos suelen ser solo palabras subidas de tono: “Llegaron a las trincheras/ y dijeron firmemente:/ ¡Aquí echaremos raíces/ antes que nadie nos eche!/ Y la muerte se sintió/ orgullosa de tenerles”.
Pero también dijo: “¡Lunas! Como gobiernas, como bronces,/ siempre en mudanza, siempre dando vueltas./ Cuando me voy a la vereda, entonces/ las veo desfilar, libres, esbeltas./ Domesticando van mimbres, con ronces,/ mas con las bridas de los ojos sueltas,/ estas lunas que esgrimen, siempre a oscuras,/ las armas blancas de las dentaduras”.
Así, la poesía de Miguel Hernández cubre un universo personal y al mismo tiempo comunitario, abarca espacios y tiempos que no se limitan al que él experimenta, aunque de su vivencia del amor, la muerte, la soledad, la injusticia y la amistad se nutre cada palabra que instala en sus poemas. Su palabra es como su existencia, un rayo, una luz efímera que no deja de alumbrar.

Tres poemas de Alí Chumacero (1908 – 2010)


De tiempo a espacio

Naciste desde el fondo de la noche,
del sueño donde el tiempo comienza a ser raíz
y la mirada sólo tibio aire,
cuando aún no era ojo sino apenas un viento suave,
un aroma erigido sin mano que lo toque.

Eras la flor ahogada flotando sobre el cuerpo
en nuestro amanecer hacia la luz;
destrozabas la noche con tus ojos,
hundida en mi desnudo
tal un vivo rumor de brisa que al oído
volcara la virtud de su marea,
y mi aliento en tu savia navegaba,
y tu voz en mi pulso se moría
como sombra de ave agonizante,
transformando mi cuerpo en sueño tuyo,
en vivo espejo abandonado
o silencio que cruza los espacios.


El pensamiento olvidado

Pensar en tu mirada y en mi olvido
dejando el pensamiento dilatado
a través de tus ojos, anegado
de su mismo vivir con tu sentido;

después mirar tu olvido que en mí asoma
como una rosa que al espacio diera
leve prolongación y luego fuera
la propia luz que toca con su aroma,

es entregarme a ti sin más denuedo
que la lucha del cuerpo contra el viento,
y contigo soñando estar tan quedo

como náufrago mar o vano intento:
porque ya que pensarte en mí no puedo,
dejo olvidado en ti mi pensamiento.


Poema de alta flor

Y cuando el viento sea flor marchita,
y la noche no viva sino en puro recuerdo;
cuando el silencio reine
y descienda implacable sobre lunas y estrellas.

Y cuando sólo quede la ceniza
de todo aquello que fue luz, montaña y sombra;
al final de los límites vertidos en los seres;
más allá de los tiempos.

Cuando esté la esperanza destruida
y los ángeles mudos perdidos para siempre,
y el agua tan exigua que ni Dios beberá;
después de esto, después.

Cuando el rosal se halle en plena muerte,
perdidas en la nada las sendas y las flores,
y aunque el dolor y el ser no sean más que sueño,
seremos todavía.

Bauman: viejo encandilado por la web


La Revista Ñ publica esta interesante nota sobre el último Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en la que el sociólogo polaco habla sobre las virtudes de las redes sociales y las páginas electrónicas, una forma de comunicación que él mismo no soñó.


“Se me ocurrió porque –con la mínima fuerza que se le aplica a un líquido– cambia de forma. Eso sucede con todos los aspectos de la vida humana actualmente. No hay tiempo de familiarizarse con un estilo de vida, porque el cambio es constante. Hay que aprender lo nuevo y olvidar lo anterior a una velocidad sorprendente”.

Zygmunt Bauman



Escribe: GUIDO CARELLI LYNCH


Tiene 85 años, pero habla de Facebook con la naturalidad de cualquier usuario joven. Su edad no le impide una agenda vertiginosa. El jueves recibió en Oviedo el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 y hoy estará en Polonia para presentar el libro póstumo de su esposa. Ayer, sin embargo, se hizo tiempo para visitar Buenos Aires; al menos virtualmente. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman brindó ayer desde Inflaterra, donde dirige su fundación, una videoconferencia que se proyectó en el auditorio del Malba. Así comenzó el ciclo multidisciplinario X200 más , que pretende convocar proyectos que sirvan para reflexionar e imaginar los próximos 200 años del país.
El repertorio de Bauman giró siempre alrededor de su metáfora favorita, la liquidez, que desde la publicación de Modernidad líquida en 1999 incluyó en siete títulos más. El sociólogo explicó que difícilmente la humanidad pueda retroceder hacia la modernidad sólida que gobernó buena parte del siglo XX, porque hoy el mundo es otro. “Ahora tenemos más opciones, no tenemos que jurar lealtad incondicional a una sóla identidad. Podemos ampliar nuestras identidades, mejorarlas, y las redes sociales son como compuertas que podemos abrir para eso”, dijo. La contrapartida y de ese nuevo escenario líquido, pero más libre, es la pérdida de seguridades.
Para Bauman, la diferencia entre la vida online y offline consiste en una tecla: suprimir. “Las redes sociales, a diferencia de las relaciones humanas, son muy frágiles. Para conectarse con otro, se necesitan 2 personas, pero para desconectarse con uno es suficiente. Es el aspecto desagradable de la Red. Uno puede tener muchos amigos pero son amigos poco confiables”, aseguró. Las amistades de Facebook también fueron materia reflexiva cuando Bauman citó el caso de un amigo suyo, fascinado por haber hecho 500 amigos en esa red en un sólo día. “Yo tengo 85 años, pero en toda mi vida nunca logré tener 500 amigos. Así que Facebook puede ser una ventaja”, dijo antes de que el auditorio rompiera en carcajadas. Pese a la crítica irónica, celebró que los usuarios puedan acceder a las redes sociales con múltiples identidades, algo que favorece una convivencia pacífica con los otros. “En ellas uno siempre está expuesto a negociar con todo el mundo. Es algo muy importante en nuestra sociedad mixta y combinada. Uno convive con esas diferencias, es como una escuela de negociación de diferencias”, sentenció.
El sociólogo también se refirió al impacto de las redes en tiempos de amor líquido. “Las relaciones ahora se pueden romper sin previo aviso y cualquier desacuerdo adquiere la grandiosidad de un conflicto irrenconcialiable. Es la manera en la que vivimos”, dijo. Algo parecido –asegura– ocurre en el mercado laboral.
Al final le preguntaron sobre qué les cabía esperar a los argentinos en los próximos 200 años. “Quisiera desearles lo mejor, pero no tengo un mensaje opitimista: es probable que sean años que impliquen un esfuerzo muy grande para adaptarse”. Nada de optimismo, ni líquido ni sólido.

Obra poética completa de Edgar Guzmán


A diez años de su muerte, Edgar Guzmán vuelve sobre sus propias palabras en un libro que se ve extraordinario, "Obra poética completa", bajo el sello arequipeño de Cascahuesos editores. Quienes tuvimos la suerte de ser sus alumnos y amigos, sentimos mucho su muerte y celebramos su poesía y esta será la oportunidad que esperábamos para adentrarnos en el torrente de versos que habia ido quedando inéditos. Fue gracias a Hugo Yuén que, a pesar de cierta resistencia por el propio Guzmán, fue arrancándole libros y poemas que corrían el riesgo de tener como destino las carpetas y baúles de uno de los filósofos más sobresalientes que ha dado Arequipa.
El libro se presenta el miércoles 27 de octubre en Arequipa, a las 19:00 horas, en la sala Mariano Melgar de la Universidad Nacional de San Agustín. Sobre la edición dice el promotor de Cascahuesos, José Córdova, en la nota de invitación: "Bajo el título de Obra poética completa el volumen en sus más de 320 páginas, viene precedido de un extenso prólogo del reconocido poeta y crítico literario de prestigio continental, Dr. Raúl Bueno-Chávez; y se compone de 5 libros, dos de ellos inéditos, conformados por Hilos, Poemas sueltos, Perfil de la materia (1989), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del mar (1993); además de un anexo conformado por manuscritos, cartas del poeta Juan Ríos, cartas dirigidas al poeta Hugo Yuen, una entrevista, algunos comentarios a su obra, y fotografías inéditas de la vida de este gran poeta".
Añade la nota una brevísima semblanza. "Cabe recordar que el Dr. Edgar Guzmán Jorquera fue un brillante intelectual, de reconocido prestigio en los medios filosóficos y literarios. Nació entre Frisco y Guardiola, en la Punta de Bombón, provincia de Islay en Arequipa, el 12 de octubre de 1935. Estudió Filosofía y Derecho en la Universidad Nacional de San Agustín y por muchos años se desempeño como profesor de Filosofía en su Alma Mater, hasta lograr ser distinguido con el nombramiento de Profesor Emérito de la UNSA. Publicó diversos ensayos sobre filosofía y semiótica, y como poeta publicó Perfil de la Materia (1987), Rondando la casa de la Dickinson (1990) y Trilogía del Mar (1993). También dejó su impronta en el quehacer pedagógico de las Universidades Nacional de San Agustín y Católica de Santa María, varias de cuyas promociones de pre-grado y post-grado llevan su nombre. Falleció el 2 de noviembre de 2000".
A celebrar se ha dicho, como solía decirnos el propio Edgar Guzmán cuando se enteraba que algún joven, uno de sus alumnos, uno de sus amigos, publicaba un libro. A celebrar con sus propias palabras, con su poesía, con su mar insondable.


Fragmento de El mar (1992)


Rompe un mar de palúdicas miradas
sin fe, como hojarasca de un impensado otoño,
un otoño precoz al que apresuran
rachas que se repatrian de futuros baldíos.
Son miradas que seca la pena de no ser
dueño de nada o sólo de unas briznas
en un lugar incierto dentro de jerarquías
de círculos concéntricos, entre los que transita
útil parasitismo que se arrima y succiona
de grandes a pequeños, de ilustres a ilustrados,
de osados detentores a magros descastados:
naves hipnotizadas buscando fondeadero.
Son miradas que vara la conciencia
de no ser sino dueño de la desesperanza
en medio del desierto austral de la pobreza, quizá en medio
de un arenal blanqueado por el odio del nitro.
Ah, no estar entre aquellos que comen y codean, y pasar
civilizadamente de largo con el frío
y el hambre que se cuela de rondón en el alma,
leve como una ausencia de manos estrechadas.
Ah, soledad que husmea en loa esperanza,
como una vacua noche
besa en la boca a otra, que, somera, palpita
en piedra encallecida o en apático limo; soledad o mortaja,
como niebla indecisa que por los pies asciende.
Ah, soledad ubicua
como una noche sobre una ondeante ciudad
abandonada, ubicua como una desazón
de viento, de ventola
llena de ecos añosos sobre una isla que no aman
ni siquiera excretorios cormonanes.


Tus ojos se me van…: Miguel Hernández


Tus ojos se me van...

Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
después de recorrer
un páramo de ausentes.

Tu boca se me marcha
de mi boca y regresa
con varios besos muertos
que aún baten, que aún quisieran.

Tus brazos se desploman
en mis brazos y ascienden
retrocediendo ante esa
desolación que sientes.



El amor ascendía entre nosotros...



El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.

Fueron pétreos los labios.
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío...

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda,
limpidez cuya entraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es el día.


Mi corazón no puede con la carga...

Mi corazón no puede con la carga
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.

Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón ya es lengua larga y lenta...
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.

Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.

Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo.
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