¡Paremos el crecimiento delincuencial!
Resulta injustificable que el Municipio y el Gobierno Regional hayan abdicado de su responsabilidad de dirigir y planificar la seguridad ciudadana en coordinación con la Policía Nacional, y hayan optado por dejar crecer tanto la ola de delitos
Como ha dado a conocer Panorama Cajamarquino, la ola de crímenes y asaltos crece vertiginosamente en nuestra ciudad, sin que las autoridades locales se reúnan para evaluar y planificar este flagelo ciudadano.
Ad portas de las elecciones municipales y regionales, este tema se constituirá en el más comentado dentro de la agenda de promesas de los candidatos. Sin embargo, lo cierto es que el Gobierno Central incluido, ha hecho poco frente a un problema que debió abordarse desde el primer día de gestión, pero que al cabo de cuatro años sigue quedándole grande al sector Interior.
Resulta injustificable que el Ejecutivo haya abdicado de su responsabilidad y haya optado por dejar crecer tanto esta ola de delitos. La pregunta es por qué no ha diseñado una política sostenida de lucha contra la criminalidad que debido a su magnitud debía ser liderada por el Gobierno Central. Más aún cuando, según se ha estudiado, el aumento de la violencia delictiva se relaciona con la bonanza que exhiben muchos sectores socioeconómicos.
En la práctica, si bien cada ministro propuso una salida a la crisis delictiva -el Plan Telaraña, el Patrullaje Mixto, el Plan de Distritalización, el Patrullero de mi Barrio, entre otras-, ninguna tuvo seguimiento.
No se contempló, además, que la población cuenta hoy con mayores fuentes de información para sopesar la magnitud de un problema que se ha agravado y que les afecta directamente. Así, según los estimados del MIN – Cajamarca en un 75% los consultados se sienten amenazados por la delincuencia y un alto porcentaje sostiene que la labor de la PNP en sus distritos es mala o muy mala, mientras que más del 50% dice que la labor del serenazgo es igualmente deficiente.
Un clima de inseguridad no beneficia a nadie y menos a una sociedad que quiere salir del subdesarrollo ni a un gobierno regional y municipal empeñado en atraer inversiones que, por lo menos, lo pensarán dos veces antes de venir a un país que no ofrece garantías.
Felizmente, dirán algunos, el problema local no alcanza la gravedad que se observa en otros países, pero tampoco tranquiliza, no olvidemos que ciudades como Trujillo y Chiclayo están prácticamente sitiadas por la delincuencia, sin contar con que el aumento del llamado micro-robo y la proliferación del mercado negro de la tecnología, utilizado por los delincuentes que hacen seguimiento meticuloso de sus eventuales víctimas. Pero de eso la autoridad y sus servicios de inteligencia tampoco se ocupan.
