Mejoremos a nuestros mercados de abastos
Cajamarca ciudad ya cuenta con 200 mil habitantes o algo más, su situación de ubicarse como destino turístico en la zona norte la convierte en destino obligado a los flujos turísticos, que llegan a visitar el vestigio milenario de nuestra cultura y su encuentro con occidente.
Sin embargo nuestros centros de abastos locales dejan mucho que desear, su falta de seguridad e higiene los convierte en sitios no visitables por el consumidor local. Pero este abandono no debe convertirse en una forma de manejar estos centros, hay que capacitar al comerciante, ellos son pequeños empresarios.
Hay que darle la herramienta del conocimiento para que puedan mirar de otra forma el trabajo de comerciante y puedan mirar de otra manera el futuro de la competencia que se les avecina y saber que si no cambian, el mercado los va a devorar, y lo que queremos es verlos avanzar y ser exitosos.
Pero para ello el municipio debe hacer una permanente trabajo de capacitación y darles las pautas de cómo crecer empresarialmente y cómo dinamizar y presentarse al cliente, que eso les permitirá vender no solo más sino tener aptitudes para seguir desarrollándose en una campo tan competitivo como el del comercio.
Debe saber el comerciante de los mercados locales que si no mejoran, su infraestructura a corto o mediano plazo sucumbirá.
Esta situación de los mercados de Cajamarca que ahora nos permitimos editorializar, no es nueva, el gobierno municipal no ha sabido enfrentarla y por lo tanto siempre se ha quedado archivado en los escritorios.
Hay varios e importantes ejemplos que han permitido a estos modestos comerciantes cambiar su futuro y su vida, no solo en los conos de Lima sino en las ciudades colindantes a Cajamarca como Trujillo y Chiclayo. Por eso es que una propuesta de modernización de los mercados, con áreas de almacenes comunes y cámaras de refrigeración se convierte hoy en día en una obligación para lograr modernizar sus sistemas de preservación de alimentos, así como la calidad de sus productos.
De esta manera evitaremos titulares periodísticos advirtiendo a la población sobre la presencia de productos descompuestos para la venta al consumidor y la presencia de roedores que caminan sobre los alimentos a vista y paciencia de todos.
Reformemos nuestros mercados, capacitemos a sus trabajadores comerciantes y potenciales empresarios, démosle la oportunidad para que cambien su vida para eso está el gobierno municipal y el regional.
Se tiene que hacer alianzas con la empresa privada y verán como nuestros centros de abastos locales cambiarán y mostrarán otra cara y atención al consumidor cotidiano que quiere también ser favorecidos no solo por los bajos precios sino por su buena atención y presentación de los productos de expendio.
