Ordenemos el tránsito
Las horas punta en nuestra ciudad hacen imposible transitar con cierta fluidez a los vehículos privados y públicos. Y es que la falta de señalización, semáforos y policías que permitan darle fluidez a la congestión, que en tres horas de la mañana y durante igual número en la tarde, ocasionan verdaderos entrampamientos, que dificultan podamos llegar a sus nuestros destinos de acuerdo a lo previsto.
Es urgente que jirones como Dos de Mayo, Junín, Cruz de Piedra, entre otros, deben ser declarados entre las 8 de la mañana a 1 de la tarde, y de 3 de la tarde a 8 de la noche, zonas rígidas, es decir, debe estar prohibido el estacionamiento de vehículos. Con esas medidas iniciales podríamos ganar mucho para lograr una mejor circulación de los vehículos en las horas punta ya señaladas.
Se ganaría un carril más y se lograría ordenar la ciudad que en varias horas del día realmente es un caos.
Adicionalmente hay intersecciones donde el semáforo, al ponerse en rojo, paraliza algunos jirones con densidad vehicular en marcha, mientras la otra está sin vehículos y al acatar la orden el conductor simplemente se congestiona la vía y las adyacentes. Aquí se requiere la participación de la Policía de Tránsito.
A lo señalado debemos adicionarle la falta de señalización, el comercio ambulatorio en las calles de varios jirones que dificultan el tránsito de los peatones por las veredas, obligándolos a usar la pista, con lo que se detiene el paso de los vehículos produciéndose enfrentamientos entre transeúntes y conductores. Es realmente todo un espectáculo ponerse a observar cómo se pierde la paciencia rápidamente, cuando uno conduce o camina por las calles de nuestra ciudad.
La Policía de Tránsito debe ponerse a trabajar en un plan de emergencia para horas punta, que permitan hacer más fluido y ordenado viajar por la ciudad y evitar los embotellamientos que duran entre 15 a 20 minutos, donde todos perdemos tiempo y, obviamente, todos nos acordamos de nuestras autoridades en ese momento.
Las ciudades como Cajamarca ameritan tener planes de contingencia y lograr hacer más humano vivir en nuestra ciudad, evitando el estrés que ocasiona serios problemas de salud en los ciudadanos.
Cada día el problema avanza y nuestras autoridades no ponen el dedo en la llaga, para buscar las soluciones más coherentes a tanta informalidad. De esta informalidad se aprovecha la delincuencia para hacer de las suyas y la imagen que le damos al visitante o turista de nuestra ciudad, es realmente deplorable.
