La aparición de los hombres en la tierra, significó la evolución del pensamiento y el avance decisivo hacia la reflexión. Por primera vez en la historia de la vida, un ser, no sólo conocerá, sino que se conocerá para realizar incontables cambios y transformaciones en nuestro medio natural. Si bien es cierto, en los inicios de su vida, el hombre tiene que satisfacer una serie de necesidades primordiales (físicas, biológicas, sociales culturales y otras). Pero la alimentación y socialización, obligaron al primer poblador a descubrir ciertas habilidades innatas; es por ello, que el hombre del paleolítico (errante), utilizó herramientas rudimentarias para sobrevivir de la caza, recolección y pesca. Posteriormente, en la revolución del neolítico, la mujer descubre la agricultura y las sociedades encuentran una nueva forma de vida (sedentarias).

Para la cultura de los pueblos andinos, la agricultura ha sido y sigue siendo uno de los pilares económicos fundamentales, porque alrededor de ésta gira toda la vida campesina. Esta actividad supone el cultivo de plantas y crianza de animales, donde la cosmovisión andina, gira alrededor de la actividad agrícola.

El desarrollo de la actividad agrícola implica un conjunto de conocimientos avanzados, habilidades y destrezas, así como el uso de fabulosas herramientas o instrumentos que van evolucionando simultáneamente con la domesticación de algunos vegetales.

En las últimas épocas, por la influencia de la globalización se ha dado el proceso de “modernización” de la agricultura, trayendo consigo el riesgo permanente y progresivo de la erosión de conocimientos y demás componentes de la Agricultura andina, llamada también tradicional.

La Universidad Nacional de Cajamarca, comprometida en preservar las costumbres y tradiciones de nuestra cultura local, regional y nacional, inauguró el 10 de julio de 1992 el Museo de Herramientas Andinas, con el objetivo de preservar el instrumental agrícola andino, mediante el acopio de los diferentes prototipos de uso agrícola y actividades relacionadas, valorando la creatividad del hombre andino en el empleo variado de sus herramientas en función a la evolución del trabajo cultivo y tiempo.

Actualmente, el Museo de Herramientas Andinas, funciona en la ciudad universitaria, avenida Atahualpa kilometro 3.5, carretera a Baños del Inca. Contiene aproximadamente 500 prototipos, de uso netamente agrícola de otras actividades relacionadas, las cuales están agrupadas en dos secciones: En la sección A, encontramos herramientas prehispánicas, de las cuales muchas de ellas se siguen actualmente utilizando, entre ellas tenemos; sukitaqllas, makitapllas, chakiptallas, kasunas, anshus, jalluanas, raukanas, allachus, wqtanas, horquetas, palas, kuchuanas, tipinas, pallanas, kungachas, rungos, aysanas, toclos, llikllas, adoberas, tapiaderas, huaracas, alforjas, medidas de longitud y otros. En la sección B, encontramos herramientas de la época colonial y republicana, de las cuales tenemos; picos, zappicos, azadas, palanas, barretas, trinches, azadillos, tridentes, mayales, machetes, calabozos, almudes, azadones, hoces, guadañas, repicadores, arado egipcio, etc.

Algunos ejemplares del museo, han sido adquiridos directamente de los agricultores y acondicionados para su exhibición; pero la mayor parte han sido confeccionados tomando como modelo herramientas originales de los campesinos y utilizando toda clase de información directa.