Nuestro país sufre casi todos los años distintas formas de emergencias para la población, especialmente rural.
Nadie ignora los friajes de agosto que llegan, incluso a la selva, desde el Polo Sur y afectan a niños, mayores y también a los animales, ganado.
Cuánto sentimos cuando mueren los niños, o cuando no hay agua para el ganado, o los casos tan difíciles de bronconeumonía de infantes ante temperaturas bajo cero.
Se dice que no estamos preparados, pero frente a ello tenemos a los bomberos voluntarios que en las ciudades cubren emergencias en forma excelente.
Todos los países tienen situaciones parecidas, pero las respuestas son de acuerdo al nivel de desarrollo de su organización. El terremoto de Haití que nos sorprendió el 12 de enero tuvo resultados muy tristes, pero según los sismólogos, igual intensidad tuvo un terremoto en Japón y solo tuvo un muerto. ¡Qué diferencia entre 150,000 muertos y solo un muerto!Entonces no es la naturaleza la causante de todo el mal de un desastre, también la falta de previsión, de estudio y de organización.
En Haití había construcciones precarias. En Japón edificaciones antisísmicas y en poblaciones periféricas las obras prefabricadas, que si se caen no matan a los habitantes. Son cuestiones estructurales y de educación de la población tanto en lo social como en lo individual.
En los países desarrollados, como Australia, los padres de familia siempre tienen un maletín para salir rápido si viven en zonas boscosas, donde hay incendios forestales.
Como se trata de peligros generales, pero todos tienen seguro para recuperar sus cosas, solo sacan lo urgente, sus documentos de identidad, fotos antiguas que pueden perderse, diplomas universitarios o profesionales, siempre están listos para salir rápido y salvar lo más preciado, la vida.
Entre nosotros no nos hemos educado para los riesgos de esa naturaleza. Todos los años se pide ayuda, cuando debía haber almacenes de frazadas para los que no tienen. Y, lo más importante, recordar que en 1970, cuando hubo el terrible terremoto de Áncash, se constituyó la Defensa Civil, es decir, un organismo llamado a organizar a la población para superar las emergencias, o sea, terremotos, aluviones, huaicos y tantos acontecimientos que vivimos con cierta frecuencia.
Sin menospreciar los grandes esfuerzos que realiza, dicho organismo (Indeci), parece que aún no utiliza todas las posibilidades que brinda la tecnología moderna, ni ha convocado a la población voluntaria para estas campañas.
De ahí que los alcaldes y regidores podrían promover, a lo largo y ancho del territorio nacional, una movilización general que nos incluya a todos en actividad permanente.

