Trabajo en equipo
Está demostrado que trabajar en equipo aumenta el desempeño de los empleados e incrementa su motivación. En equipo, la productividad y la velocidad para lograr resultados se incrementa sustancialmente.
Durante muchas décadas se ha valorado el trabajo individual, la competencia, el buscar beneficios personales. Pero si queremos entrar en la modernidad, esos valores tienen que empezar a cambiar. Si no cambiamos por nosotros mismos, la globalización de la economía nos hará cambiar.
David Fischman indica que trabajar en equipo requiere dejar hábitos individualistas aprendidos en el colegio, la universidad y el trabajo. Estamos acostumbrados a comprometernos con el resultado de nuestro propio trabajo. Para trabajar en equipo tenemos que tomar el riesgo de comprometernos con el resultado del equipo.
Según John R. Katzenbach, las personas pueden trabajar en conjunto en dos formas: en grupos o en equipos.
Cuando se trabaja en grupo, las personas son responsables sólo de sus áreas. Su compromiso es sólo con sus propias metas. Por ejemplo, en un directorio, los gerentes de marketing, finanzas y operaciones responden sólo por sus áreas.
En equipo, en cambio, la responsabilidad y el compromiso es por todas las áreas y metas. En un equipo que desarrolla un producto, integrado por personas de marketing, finanzas y operaciones, cada miembro tiene funciones definidas, pero el lanzamiento del producto es responsabilidad de todos.
Comparten la información y toman decisiones por consenso. El trabajo en equipo es la habilidad de trabajar juntos para una visión común.
En grupo, el trabajo termina en la oficina, la comunicación se limita al trabajo y no se tocan temas personales. En equipo, los miembros son como una familia y desarrollan actividades fuera del trabajo; como consecuencia, el nivel de confianza es elevado y la comunicación fluida e íntima, lo que aumenta el grado de compromiso.
Además, trabajar en equipo significa valorar la diversidad de estilos de las personas. Nos encanta trabajar con personas parecidas a nosotros, y nos alejamos de aquellos que tienen estilos diferentes. No nos damos cuenta de que cuando existe una variedad de estilos: el desempeño mejora sustancialmente.
Todos podemos ser individuos diferentes y únicos, empero, a través de la unidad de propósitos podemos trabajar uniendo fuerzas y recursos para realizar grandes tareas. La unidad se fortalece con la diversidad, siempre y cuando haya unidad de propósito. No se consigue armonía cuando todos cantan la misma nota. La diversidad de talentos y pensamientos añade sabor a la vida y abre el camino al trabajo en equipo. Muchas ideas crecen mejor cuando se trasplantan a otra mente distinta de aquella en que brotan.
