¿A la Policía se la respeta?
Santos Mejía, presidente de FRENMILPOL (Frente Nacional de Lucha Militar Policial) salió ayer a las calles cajamarquinas acompañado de un grupo de decenas de policías en situación de retiro acompañados de sus familias a protestar por los bajos sueldos que perciben los efectivos policiales en todo el país.
En una actitud coherente con la demanda del personal militar y policial, el ministro de Defensa, Rafael Rey, recientemente subrayó la necesidad de un incremento urgente en las remuneraciones de este sector, y alertó que no hacerlo podría derivar en problemas como la quiebra de la Caja de Pensiones Militar Policial.
Aseguró por ello que seguirá insistiendo para este incremento sea incluido en el Presupuesto General 2010 para su sector, ya que es su deber como ministro advertir de los riesgos que existen si esa medida no se concreta en el más corto plazo.
“Lo que voy a hacer es seguir insistiendo, es nuestro deber hacer ver los riesgos que existen tanto para el personal que no tiene una adecuada remuneración como los problemas que esto origina al sistema de pensiones para la Caja Policial Militar, vinculado a los niveles salariales”.
Sin embargo el Ministro de Defensa tiene que demostrar a los policías activos y en retiro que no solo en buenas intenciones deben quedar sus propuestas, sino que de no cumplirse con un aumento que mejore el nivel de vida de los efectivos de las fuerzas policiales, continuará esa fuga escandalosa de policías para laborar en empresas privadas como agentes de seguridad.
En Cajamarca, solamente, sobran ejemplos de efectivos policiales que en busca de un mejor nivel de ingresos mensuales tuvieron que abandonar las fuerzas policiales y hoy laboran en empresas como agentes de seguridad obteniendo beneficios que en la PNP no lo tenían además de haber logrado un incremento sustancioso de sus ingresos.
En el Perú por cada 1,700 ciudadanos, aproximadamente, existe un policía, lo que refleja el alto índice de necesidad que se tiene. Vivimos en un clima de inseguridad permanente, donde a diario se registran hechos delictivos y criminales que solo un cuerpo policial bien remunerado y por ende motivado, puede combatir a cabalidad.
Los policías de otros países de América Latina perciben sueldos que distan mucho de los que en la actualidad se gana en nuestro país y si comparamos esas mismas cifras con agentes de policía de Europa o Estados Unidos descubriremos que la diferencia es abismal. Urge por ello un incremento de los haberes policiales, antes de que la inseguridad tome el país entero y se incremente el índice de deserción de tan noble institución. Por respeto a ella y a los miembros que la conforman.
