Los fuertes ruidos en el techo, como avisando una inminente caída, previnieron a seis integrante de la familia Matara a cambiar de cuartos, en horas de la madrugada, no pasó una hora cuando de pronto el techado se desplomó. Vecinos del lugar de inmediato llamaron a los bomberos y la policía. Se temía una tragedia.

Se podía observar, también, que la pared de adobe del frontis se había inclinado. Felizmente la familia no sufrió ningún daño físico, sólo se registraron daños materiales. El hecho se registró ayer a las 6 de la mañana en la cuadra dos del jirón Gracilazo de la Vega, barrio San Sebastián.

Aún con el miedo de que hubiera pasado una tragedia y con lágrimas en los ojos Robertina Roncal Matara (49), propietaria de la vivienda, narró las últimas horas que pasaron antes de que se desplomara la vivienda, que con tanto esfuerzo había construido.

“Eran las cuatro de la mañana. Los ruidos en el techo eran cada vez más fuertes, el sonar de la madera y la teja nos asustó aún más, en ese momento decidimos ir a unos ambientes que se encuentran a varios metros de donde se escuchaba el ruido, luego sólo escuché un golpe y la casa se llenó de polvo”, manifestó Robertina.

Agrega que los vecinos los llamaban para ver si estaban con vida, “gracias a Dios no pasó nada. Logré salir por la puerta posterior con mis seis hijos entre ellos tres menores que van al colegio”, refirió.

Una vecina que se identificó como Gladys Verastegui Peralta y quién alertó a los bomberos y a Radio Patrulla cinco minutos después de que ocurriera el incidente, señaló que la policía recién se hizo presente a la hora y media. Posteriormente pasaron a retirarse.

Al lugar de los hechos se trasladó, igualmente, Serenazgo y Defensa Civil; estos últimos realizaron una inspección de los daños y dialogaron con la propietaria. Se estaría evaluando una ayuda económica.